River Plate afronta uno de los retos más difíciles de la era Gallardo tras la dura derrota por 3-0 ante Atlético Mineiro en Belo Horizonte, por las semifinales de la Copa Libertadores. La situación, lejos de ser alentadora, deja al equipo argentino contra las cuerdas, en busca de un milagro o una de esas noches épicas que han caracterizado al conjunto millonario en otras oportunidades. Sin embargo, esta vez el desafío parece más complejo que nunca.
En el primer partido de la serie, River se vio superado en todas las líneas por un Atlético Mineiro que demostró no solo superioridad futbolística, sino también una solidez defensiva y eficacia ofensiva que golpeó en los momentos claves. Los errores individuales del equipo argentino fueron determinantes para un resultado que, aunque contundente, podría haber sido aún más abultado si no fuera por la intervención de Franco Armani, quien evitó al menos un par de goles adicionales.
El encuentro en Belo Horizonte dejó expuestos los problemas defensivos de River. Jugadores clave como Germán Pezzella y Paulo Díaz tuvieron una noche para el olvido, con fallas que derivaron en los goles del conjunto brasileño. El primero, una sucesión de errores que dejó a Deyverson solo frente a Armani tras un rebote. Luego, un segundo tanto que evidenció la fragilidad defensiva de los dirigidos por Gallardo. El tercer gol de Mineiro, tras un lateral, fue la sentencia final de un equipo que parecía haber bajado los brazos.
A pesar de la dureza del resultado, en River confían en la capacidad de revertir situaciones adversas. El Monumental, estadio que se ha convertido en una fortaleza desde su remodelación, es la carta fuerte del equipo de Gallardo. De hecho, en la presente edición de la Copa Libertadores, River ha ganado los nueve partidos disputados como local, algo que podría ser determinante para una remontada histórica. La mística del estadio y el fervor de los hinchas podrían jugar un papel crucial.
Las comparaciones con otras gestas no se hicieron esperar. Desde el recordado 8-0 sobre Wilstermann en 2017, tras caer 3-0 en la ida, hasta la semifinal contra Palmeiras en 2020, donde River estuvo a un gol de revertir otro 3-0. Sin embargo, este equipo actual de River muestra menos solidez y, sobre todo, falta de contundencia en ataque, un aspecto preocupante de cara a la revancha. La jerarquía individual de los jugadores no ha estado a la altura de las exigencias, y varios de ellos tendrán su última oportunidad de demostrar que pueden vestir la camiseta millonaria.
El técnico Marcelo Gallardo, autocrítico como siempre, admitió que el planteo en Brasil no funcionó, pero confía en que el equipo pueda encontrar su mejor versión en el momento más difícil. Los cambios tácticos para el partido de vuelta serán claves, así como la recuperación anímica de un plantel golpeado. River necesitará goles, pero también recuperar su identidad futbolística.
El viernes, River tiene un compromiso en la liga ante Defensa y Justicia, donde también se juegan puntos importantes para la clasificación a la Copa Libertadores 2025. Sin embargo, todos los cañones apuntan al martes, donde el Monumental será testigo de lo que podría ser una noche de hazaña o el adiós a las ilusiones de alcanzar una nueva final continental.
River Plate está ante un desafío mayúsculo: necesita goles, fútbol y carácter para torcer un destino que parece escrito. En el fútbol, todo es posible, y el equipo de Gallardo ha demostrado que, cuando juega en su estadio, puede lograr lo impensado. Pero esta vez, además del empuje de su gente, necesitará una versión mejorada de sí mismo para lograr lo que parece un milagro.