El estadio Monumental ha sido clausurado temporalmente por la Agencia Gubernamental de Control (AGC) de Buenos Aires debido al uso de bengalas y otros artefactos prohibidos durante el recibimiento de su equipo en la semifinal de la Copa Libertadores contra Atlético Mineiro. Este imponente espectáculo, que encendió la pasión de los fanáticos, terminó generando consecuencias legales y administrativas para el club, que ahora deberá enfrentar no solo una cuantiosa multa económica sino también sanciones adicionales de la Conmebol.
El recibimiento de los hinchas de River, teñido de rojo y blanco por una multitud de bengalas y fuegos artificiales, no tuvo precedentes y se convirtió en un evento visual que resonó en las gradas y las redes sociales. Sin embargo, este tipo de despliegues infringe las normas de seguridad de la Conmebol y las restricciones locales impuestas por la AGC. La entidad de control, en coordinación con la policía, realizó una inspección en el estadio y descubrió elementos pirotécnicos en zonas no autorizadas, incluido el área de discapacitados, lo que derivó en la medida de clausura.
Para revertir esta situación, River deberá abonar una multa considerable y tramitar el levantamiento de la clausura ante la Dirección General de Administración de Infracciones de la Ciudad de Buenos Aires. Además, Conmebol evalúa una sanción económica que podría rondar los 80.000 dólares, similar a la que recibió Atlético Mineiro en el partido de ida por motivos similares.
El club enfrenta otro desafío, esta vez en el ámbito disciplinario, debido a un episodio de racismo en el mismo encuentro, cuando un hincha de River fue captado haciendo gestos ofensivos hacia la hinchada de Mineiro. Conmebol, que ha incrementado su vigilancia y sanciones frente a estos actos de racismo, podría imponer restricciones adicionales en el estadio o reducir el aforo para próximos encuentros. La institución ya ha aplicado multas y medidas en otras ocasiones en las que se registraron incidentes racistas en competiciones internacionales, por lo que el club se expone a sanciones que impactarían en su imagen y en sus finanzas.
River Plate, que lucha por mantenerse en la contienda internacional, se enfrenta ahora a las repercusiones de un recibimiento memorable que se convirtió en un problema institucional. La directiva, liderada por Jorge Brito, busca minimizar el impacto de estas sanciones, al tiempo que reafirma su compromiso de mejorar la conducta en sus instalaciones y evitar que episodios similares se repitan.