La recuperación de Germán Pezzella y Marcos Acuña se ha convertido en una prioridad absoluta para Marcelo Gallardo en River Plate. Los defensores, piezas fundamentales y campeones del mundo, llevan varias semanas fuera del terreno de juego y su ausencia ha agravado los problemas defensivos del equipo. El próximo miércoles 4 de diciembre, cuando el Millonario enfrente a San Lorenzo en un clásico clave, ambos podrían finalmente volver a las canchas.
Pezzella, quien no juega desde la fecha FIFA debido a molestias en el gemelo derecho, acumula ya tres semanas sin entrenarse al mismo ritmo que sus compañeros. Aunque los médicos del club evitaron confirmar un desgarro, la lesión le ha impedido participar en los últimos partidos ante Banfield, Instituto, Barracas Central e Independiente Rivadavia. Si bien parece complicado que esté disponible este viernes contra Estudiantes, en el Monumental son optimistas de cara a su regreso frente al Ciclón, un duelo trascendental para las aspiraciones del equipo en la Liga Profesional.
Por otro lado, Marcos Acuña sigue en proceso de recuperación tras el desgarro en el isquiotibial izquierdo que sufrió el 6 de noviembre contra Instituto. El Huevo, quien ya lidió con varias molestias en los últimos meses, está siendo tratado con extrema cautela para evitar recaídas. Aunque no será apurado para el partido frente a Estudiantes, al igual que Pezzella, su retorno apunta al choque ante San Lorenzo.
El calendario apremia, y la defensa de River atraviesa un momento crítico tras la dolorosa derrota frente a Independiente del Valle en la Copa Libertadores, un partido marcado por errores defensivos que desnudaron la falta de solidez en el fondo. Gallardo sabe que recuperar a estos dos baluartes será clave no solo para reforzar la última línea, sino también para devolverle al equipo la experiencia y la voz de mando que tanto necesita en esta recta final de la temporada.
La esperanza del Millonario se centra ahora en contar con sus referentes a tiempo para afrontar el clásico, con la ilusión de cerrar el año con una imagen mucho más sólida y competitiva.