El 2024 será recordado en el Monumental no por las glorias deportivas, sino por el fervor de una hinchada que no falló, aunque el equipo no estuvo a la altura. River Plate, un club acostumbrado a pelear en lo más alto, terminó el año sumergido en cuestionamientos, sin coronaciones locales y con actuaciones internacionales que dejaron gusto a poco.
Si bien el regreso de Marcelo Gallardo fue una de las grandes noticias del año, el campo de juego no reflejó el entusiasmo que desbordaba en las tribunas. La hinchada, reconocida nuevamente como la más convocante del mundo, vivió noches históricas como el recibimiento ante Atlético Mineiro, pero esas postales fueron una distracción de una realidad deportiva que estuvo lejos de las expectativas. Las eliminaciones ante Boca y Temperley, sumadas a derrotas inesperadas frente a equipos como Riestra, marcaron el pulso de una temporada donde los errores y las inconsistencias se hicieron costumbre.
En el plano local, River comenzó el año con la ilusión renovada tras ganar la Supercopa Argentina ante Estudiantes, pero ese trofeo fue insuficiente para sostener la moral de un plantel que no encontró regularidad. La salida de jugadores emblema como Enzo Pérez y Nicolás De La Cruz desnudó falencias en el mediocampo, y los refuerzos como Nicolás Fonseca y Rodrigo Villagra no lograron llenar ese vacío. La eliminación en semifinales de la Copa Libertadores y la falta de protagonismo en el ámbito local evidenciaron que, más allá de los nombres, el funcionamiento colectivo fue el gran ausente.
El técnico Martín Demichelis terminó su ciclo entre cuestionamientos, resistiendo hasta último momento mientras la dirigencia se enfocaba en las elecciones que definirán el futuro del club. La clasificación a la fase de grupos de la Libertadores 2025 llegó más por ayuda externa que por méritos propios, sellando un cierre de año donde River dependió del resultado de Vélez ante Huracán para asegurar su lugar en la competencia continental.
A pesar del balance deportivo negativo, el club mantiene una estructura institucional sólida y un estadio que sigue en constante evolución. Sin embargo, el desafío para 2025 será devolver a River a los primeros planos, con un equipo que esté a la altura de su historia y de una hinchada que, a pesar de todo, nunca dejó de alentar.