En un giro inesperado que sacude los pasillos de La Bombonera, el departamento legal de Boca Juniors iniciará acciones judiciales contra Leonel Coira, un exjuvenil del club que actualmente milita en el fútbol de Puerto Rico. La medida responde a las fuertes declaraciones públicas que realizó el futbolista sobre un supuesto destrato por parte de la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme, que, según su testimonio, habría tenido origen en su negativa a aceptar a un representante vinculado al entorno del vicepresidente.
Coira, quien formó parte de las divisiones inferiores del club y llegó a entrenar con el primer equipo bajo la conducción de Miguel Ángel Russo, denunció que tras rechazar la propuesta de representación supuestamente promovida por Cristian Riquelme, hermano del presidente xeneize, su situación en el club cambió drásticamente. El juvenil sostiene que fue apartado progresivamente de la consideración deportiva, a pesar de mantener un buen rendimiento en la cancha.
Según fuentes cercanas al área legal de Boca, la institución avanzará con una denuncia por “calumnias e injurias con falso testimonio”, defendiendo que Coira recibió el mismo trato que cualquier otro juvenil y que su salida del club se debió estrictamente a decisiones deportivas. Argumentan que el futbolista no logró destacarse lo suficiente para asegurarse un lugar en la Primera, como sucede con muchos otros jóvenes que no logran consolidarse.
En sus declaraciones, Coira afirmó que la oferta para incorporarse a una red de representantes se dio en un contexto informal, y que incluso se le habría sugerido simular una desvinculación con el entorno para evitar sospechas. Al negarse, asegura, fue marginado. También apuntó contra otras figuras del Consejo de Fútbol, como Marcelo Delgado, y reveló que sólo volvió a entrenar con la Primera cuando el DT Jorge Almirón —ajeno a la estructura riquelmista— le dio una nueva oportunidad.
El mediocampista, que también tuvo un paso fugaz por Godoy Cruz, expresó que su contrato había quedado pendiente de firma en la era Angelici y que, con el cambio de dirigencia, fue abandonado a su suerte. “Román no da la cara. Se manejan mal, como yo hay un montón de chicos”, disparó.
Mientras Boca se prepara para litigar y defender la honorabilidad de su estructura dirigencial, el caso Coira deja en evidencia las tensiones internas que existen en las inferiores y la delicada relación entre los juveniles y los representantes. En paralelo, la denuncia reabre un debate incómodo sobre los criterios de promoción en el fútbol argentino y la influencia de intereses externos en la proyección de las jóvenes promesas.