Mientras el nombre de Franco Mastantuono sigue ganando peso en el radar de los grandes clubes europeos, River Plate busca mantener la calma y preservar a su joven estrella, al menos por un tiempo más. Con tan solo 17 años, el mediocampista oriundo de Azul ya genera suspiros en Italia, España e Inglaterra, pero desde Núñez envían señales claras: no hay apuro en vender y el proyecto deportivo prioriza su desarrollo en casa.
Jorge Brito, presidente del club hasta fin de año, habló públicamente sobre el futuro del juvenil y bajó el tono ante los rumores crecientes. En declaraciones recientes, destacó que ni el futbolista ni la institución tienen urgencias en acelerar una transferencia. “Franco todavía está en pleno crecimiento, tanto en lo físico como en lo futbolístico. Lo más sensato es no alterar ese proceso”, remarcó, consciente de que la presión externa puede desviar el foco de un jugador que todavía da sus primeros pasos en Primera División.
Desde Europa, las declaraciones de Javier Zanetti, vicepresidente del Inter de Milán, alimentaron la expectativa: “Es un jugador que cualquier equipo quisiera tener”. Sin embargo, en el Monumental entienden que el interés debe tomarse con cautela. Aunque el Real Madrid aparece como el candidato más firme para quedarse con su ficha —con un seguimiento que ya lleva meses—, también han sonado otros equipos como Olympique de Marsella y Manchester United. Los sondeos son reales, pero por ahora no hay oferta formal que precipite una negociación.
La estrategia dirigencial pasa por sostener al futbolista, al menos hasta que cumpla la mayoría de edad, algo que también facilitaría una eventual salida al extranjero en términos legales y contractuales. A su vez, no escapa a la lectura interna que una buena actuación en la Libertadores o en el próximo Mundial de Clubes podría elevar aún más su cotización.
Lo cierto es que Brito no podrá tomar decisiones más allá de diciembre, ya que su mandato finaliza este año y River deberá encarar un proceso electoral. Aun así, la postura institucional es clara: conservar a Mastantuono el mayor tiempo posible, protegerlo del ruido mediático y dejar que el fútbol hable por él.