En una jornada de mucha tensión, Juan Román Riquelme, presidente de Boca Juniors, vivió los penales de su equipo con una notable inquietud, algo poco habitual en él. La Bombonera se encontraba dividida, con la hinchada reprobando con vehemencia tanto a jugadores como a directivos. Los cánticos de «que se vayan todos» resonaban mientras los xeneizes se preparaban para la definición desde los doce pasos frente a Lanús, en un partido que definía su futuro en el Torneo Apertura.
Riquelme, quien usualmente mantiene una actitud calmada en situaciones de alta presión, mostró en esta ocasión una faceta diferente. Desde su palco, con su hermano Cristian a su lado, el presidente de Boca no pudo disimular el nerviosismo. Mientras su consejo de fútbol se encontraba en otro sector del estadio, el ambiente en su espacio era de incomodidad. Cebaba mate, se daba vuelta constantemente y observaba los remates, alternando entre la angustia y la esperanza.
Lo más destacado de su comportamiento se dio antes del penal de Alexis Canelo, el primero de la tanda. La cámara de la transmisión captó el momento en el que Riquelme, con voz quebrada por la tensión, le pidió al arquero Agustín Marchesín: “Vamos, Marche, atajalo, por favor”. Esta súplica, que parecía un intento por liberar algo de la presión acumulada, fue escuchada por el arquero, quien respondió con una tapada clave para poner a Boca en el camino hacia la victoria.
A pesar de la intervención de Marchesín, quien fue una pieza fundamental en la clasificación a cuartos de final con su atajada decisiva, el ambiente en La Bombonera permaneció cargado. La victoria por 4-2 en los penales no fue celebrada con la euforia habitual, ya que la hinchada dejó claro su malestar por la situación institucional del club. Riquelme, visiblemente afectado, respiró aliviado por el pase a la siguiente ronda, pero la jornada quedará marcada por el profundo malestar de la hinchada, que lo expresó en su primer reproche público durante su gestión.
Con el pase a los cuartos de final asegurado, Riquelme y el plantel de Boca tendrán que afrontar las críticas y continuar trabajando en los aspectos que aún no convencen a la hinchada, que sigue pidiendo respuestas, tanto dentro como fuera de la cancha.