Miguel Ángel Russo volvió oficialmente a Boca. Después de intensas negociaciones y un acuerdo económico que le permitió cortar su vínculo con San Lorenzo, el entrenador se presentó este viernes 30 de mayo en el predio de Ezeiza para comenzar su tercera etapa como técnico del club de La Ribera. A menos de tres semanas del debut en el Mundial de Clubes, el experimentado DT tomó el mando del plantel con el objetivo inmediato de preparar al equipo para una competencia inédita frente a rivales de primer nivel.
La salida de Russo de San Lorenzo no fue sencilla. El entrenador ya había presentado su renuncia el martes anterior, pero desde la dirigencia del Ciclón reclamaban una compensación por los seis meses restantes de contrato. El conflicto se resolvió con un pago cercano a los 350.000 dólares, resultado de una negociación en la que se descontó una deuda que el club mantenía con el cuerpo técnico. Así, quedó cerrada una etapa breve pero conflictiva en Boedo, donde Russo terminó en desacuerdo con la dirigencia y con parte del entorno.
Con la desvinculación sellada, Russo no perdió tiempo. Este mismo viernes condujo la primera práctica al frente del plantel Xeneize. Acompañado por parte de su cuerpo técnico anterior, el entrenador saludó a los jugadores y mantuvo breves charlas con algunos referentes. La jornada, enfocada en trabajos físicos, marcó el inicio de una preparación contrarreloj de cara al debut internacional.
Boca viajará a Estados Unidos el domingo 8 de junio por la noche para afrontar el Mundial de Clubes. El primer partido será el lunes 16 ante Benfica en Miami, un debut de alto voltaje frente a un equipo europeo. Luego, el Xeneize enfrentará al Bayern Múnich y cerrará la fase de grupos ante Auckland City. Russo tiene poco tiempo, pero mucha experiencia, y su llegada renueva expectativas en un club que vuelve a confiar en uno de sus entrenadores más emblemáticos. Su tercer ciclo ya está en marcha.