En plena transición del cuerpo técnico y con el regreso de Miguel Ángel Russo al banco de suplentes, Boca Juniors no pierde tiempo y ya se mueve con decisión en el mercado de pases. Uno de los nombres que encabeza la lista de prioridades del flamante entrenador es Malcom Braida, lateral por izquierda y pieza clave en el San Lorenzo de las últimas temporadas. El Consejo de Fútbol, encabezado por Juan Román Riquelme, inició las gestiones con la dirigencia azulgrana para avanzar en su incorporación.
El primer contacto ya se produjo, aunque aún no hay cifras oficiales sobre la mesa. Según estimaciones del entorno cercano al jugador, su pase rondaría los 4 millones de euros, aunque no se descarta que desde Boedo exijan un monto mayor si el comprador es Boca. Julio Lopardo, presidente interino del Ciclón, ya manifestó su incomodidad con la idea de vender futbolistas a rivales directos como Boca o Huracán, lo que anticipa negociaciones complejas. De todas formas, en la Ribera confían en que el deseo del futbolista de ser dirigido nuevamente por Russo pueda inclinar la balanza.
Braida, de rendimiento sólido en la Liga Profesional, disputó los 18 partidos del último campeonato y marcó dos goles, ambos ante Racing, además de aportar una asistencia. Su capacidad para adaptarse a distintos roles en la banda izquierda lo convierte en una opción más que interesante para el nuevo esquema táctico que planea el DT.
Boca trabaja contra reloj: el Mundial de Clubes obliga a tener definida la lista de buena fe antes del 10 de junio, y Braida no es el único apuntado. En simultáneo, el club mantiene negociaciones por Marco Pellegrino —actualmente en Huracán pero con pase perteneciente al Milan— y avanza con otros dos nombres: el colombiano Marino Hinestroza y Walter Mazzanti, también del Globo.
Con la pretemporada en marcha y el debut internacional a la vuelta de la esquina, la dirigencia xeneize sabe que no hay margen para demoras. Y Russo, ya en funciones, espera que las piezas vayan cayendo en su lugar cuanto antes.