Mientras Marcelo Gallardo alista al plantel para disputar el Mundial de Clubes en Estados Unidos, la dirigencia de River ya proyecta el 2026 con un desafío silencioso pero determinante: resolver el destino de los 12 futbolistas cuyo contrato finaliza en diciembre. Lo que en el corto plazo es un objetivo deportivo global, en el mediano se transforma en una renovación profunda que tocará íconos del club, promesas que no despegaron y refuerzos que aún no rindieron.
El caso más emblemático es el de Enzo Pérez. El capitán, símbolo de una era gloriosa, atraviesa su última temporada como jugador profesional. A los 39 años, y con un nivel en alza desde la llegada de Kevin Castaño, el mendocino decidirá entre colgar los botines o continuar por un año más. En una situación similar aparece Milton Casco: con 37 años y sin la continuidad de antes, se mantiene como una figura positiva en el vestuario. Gimnasia quiere repatriarlo, pero él prefiere retirarse en Núñez.
También asoma en la lista Ignacio Fernández, que después de un regreso irregular, volvió a destacarse en los últimos encuentros. Su continuidad dependerá tanto de lo deportivo como de un posible deseo personal: Gimnasia, su primer amor, lo espera con los brazos abiertos. El Pity Martínez, por su parte, pelea contra su propio cuerpo. Dos roturas de ligamentos y varias lesiones menores lo alejaron del protagonismo, pero su jerarquía sigue siendo valorada por Gallardo. Si consigue mantenerse en pie en los próximos meses, la renovación podría llegar.
En el medio del plantel, la situación se complica. Matías Kranevitter y Leandro González Pirez no lograron consolidarse como alternativas de peso, mientras que Rodrigo Aliendro, a los 34 años, parece haber perdido lugar por la abundancia de mediocampistas. Sin embargo, si cumple con el 50% de los partidos, su contrato se renovará automáticamente.
En el ataque, River enfrenta decisiones clave. Miguel Borja es el máximo artillero actual, pero su estilo de juego no encaja del todo con la idea de Gallardo. La negociación por su continuidad está estancada. En cambio, Facundo Colidio se ganó un lugar en el once titular y su renovación es prioridad absoluta para el club. Distinto es el caso de Manuel Lanzini, que tras su regreso todavía no logró explotar y podría emigrar a fin de año, con la MLS como destino recurrente.
Finalmente, hay dos casos especiales: Giuliano Galoppo y Matías Rojas. Ambos llegaron a préstamo y, por lesiones, no tuvieron la regularidad esperada. El cuerpo técnico confía en el primero y, si responde en este semestre, el club pagaría su pase. Rojas, en cambio, parece estar cada vez más lejos del plantel.
River, entonces, se enfrenta a una reestructuración profunda y silenciosa, que afectará a jugadores históricos, nombres importantes del presente y piezas que no lograron consolidarse. Los próximos seis meses serán decisivos no solo en lo deportivo, sino también en la definición del plantel que encabezará una nueva etapa en el ciclo Gallardo.