En medio de un clima de fuerte tensión social en Los Ángeles, la FIFA evalúa una medida de emergencia que impactaría directamente en el calendario del Mundial de Clubes 2025: adelantar el horario del partido entre River Plate y Monterrey, programado inicialmente para el próximo viernes por la noche. La decisión responde a la necesidad de garantizar la seguridad de los asistentes y respetar las restricciones impuestas por las autoridades locales tras las crecientes protestas vinculadas a la política migratoria del gobierno estadounidense.
Originalmente previsto para las 18:00 (hora local), el duelo podría ser reprogramado para las 15:00 de Los Ángeles, es decir, las 19:00 de Argentina. El principal objetivo de este cambio sería evitar que el evento deportivo se cruce con el toque de queda que rige desde las 20:00 hasta las 6:00, una medida que busca contener la escalada de manifestaciones y mantener el orden en la ciudad. Aunque el estadio está situado fuera del epicentro de los disturbios, la organización busca prevenir cualquier tipo de inconveniente y facilitar la identificación de los asistentes, especialmente de aquellos que no residen en el país.
Desde el pasado viernes, más de 400 personas fueron detenidas, incluyendo 330 inmigrantes ilegales, en medio de enfrentamientos con la Guardia Nacional y la presencia reforzada de 700 Marines. Estas imágenes, difundidas por medios internacionales, elevaron el nivel de preocupación dentro de la FIFA y también en la Concacaf, que atraviesa una situación similar con la Copa de Oro en curso.
River, que debutará antes frente a Urawa Red Diamonds, sigue de cerca los acontecimientos mientras se prepara para afrontar uno de los compromisos más importantes de su historia reciente. El Millonario, con el foco puesto en lo futbolístico, no puede abstraerse del contexto, ya que una posible reprogramación podría alterar la logística, el descanso de los jugadores y la planificación del cuerpo técnico.
En este escenario, FIFA trabaja a contrarreloj en coordinación con las autoridades locales para garantizar que el espectáculo deportivo se lleve a cabo en condiciones de seguridad, mientras la ciudad de Los Ángeles sigue siendo el epicentro de una crisis que supera las fronteras del deporte.