Este lunes por la tarde en California, Atlético de Madrid vivió una de esas jornadas agridulces que ofrece el fútbol moderno. En el imponente Rose Bowl de Pasadena, el equipo de Diego Simeone venció 1-0 a Botafogo con gol de Antoine Griezmann, pero esa alegría fue insuficiente: quedó eliminado del Mundial de Clubes por diferencia de gol.
El Colchonero, que salió a la cancha con una alineación repleta de argentinos como Rodrigo De Paul, Julián Álvarez, Ángel Correa, Nahuel Molina y el joven Giuliano Simeone, mostró autoridad durante gran parte del partido. La apertura del marcador llegó a los 41 minutos del segundo tiempo, cuando Álvarez desbordó por izquierda y asistió a Griezmann para empujar la pelota al gol. Fue una acción que resumió el estilo ofensivo que el equipo mostró durante varios pasajes del torneo, pero que no alcanzó.
El grupo B fue extremadamente parejo: PSG, Botafogo y Atlético cerraron su participación con seis puntos cada uno, pero la diferencia de gol sentenció el destino. Los franceses (+5) y los brasileños (+1) se clasificaron a los octavos de final, mientras que el equipo español quedó relegado al tercer lugar con saldo negativo (-1). Una combinación dolorosa, teniendo en cuenta que el conjunto madrileño ganó dos de sus tres partidos.
En paralelo, el PSG superó 2-0 a Seattle Sounders, resultado que complicó todavía más el panorama para los de Simeone. Aunque el triunfo sirvió para cerrar la fase con dignidad, no fue suficiente para evitar una eliminación prematura que sin dudas dejará secuelas en la planificación del equipo.
Ahora, Atlético de Madrid deberá enfocarse nuevamente en la temporada europea, sabiendo que su primera experiencia en este nuevo formato del Mundial de Clubes quedó marcada por el infortunio, la irregularidad y una cruel matemática.