La estadía de Boca en Miami llegó a su fin este lunes, en el marco del Mundial de Clubes, y la despedida tuvo un sabor bien argentino. Por primera vez desde su llegada, el plantel xeneize salió de la concentración para compartir una cena especial en la reconocida parrilla La Cabrera, donde Juan Román Riquelme encabezó el encuentro y volvió a ser el centro de atención, tanto entre los comensales como entre los hinchas que se acercaron para saludarlo.
La noche del domingo cerró con asado, fotos, camisetas regaladas y un clima de camaradería total. El propio Riquelme posó junto al chef Gastón Riveira, dueño del restaurante, y le obsequió la camiseta número 10 azul y oro, en un gesto que simboliza la conexión entre Boca y su gente, incluso fuera del país.
Pero el foco rápidamente volvió a la competencia. Este lunes, el cuerpo técnico decidió suspender la práctica prevista en Barry University y, en su lugar, se realizó una activación ligera en el hotel. A las 14:30, la delegación partió rumbo a Nashville, nuevo destino del equipo de Miguel Ángel Russo, donde se alojará en el Hilton Green Hills y comenzará la preparación para el duelo ante Auckland City.
En Tennessee, el equipo vivirá un banderazo organizado por los hinchas y continuará con los entrenamientos de cara al partido del viernes. Además, está previsto que Russo brinde una conferencia de prensa y que tres jugadores hablen con los medios en zona mixta, marcando el comienzo de una nueva etapa en esta aventura internacional.