Franco Colapinto tuvo un viernes complicado en el inicio del Gran Premio de Austria y no ocultó su frustración. En un circuito que conoce bien, el piloto argentino no logró encontrar ritmo ni en vuelta rápida ni con el auto liviano, y terminó último en la segunda sesión de entrenamientos libres, a casi 1.6 segundos del mejor tiempo. Las diferencias con su compañero Pierre Gasly y la falta de balance en el Alpine encendieron las alarmas de cara al resto del fin de semana.
La jornada en el Red Bull Ring comenzó con Colapinto marcando el puesto 16 en la FP1, un resultado discreto pero dentro de los márgenes de una primera toma de contacto. Sin embargo, la caída de rendimiento en la FP2 fue notoria. Con un registro de 1:06.176, quedó último entre los veinte pilotos, lejos del tiempo de referencia de Lando Norris (1:04.580) y también de su propio compañero de equipo, quien le sacó más de medio segundo.
Tras bajarse del monoplaza, Colapinto fue claro y directo: “No me sentí cómodo en todo el día. Me cuesta confiar en el auto en las curvas rápidas, y ahí es donde suelo marcar diferencias”. El argentino explicó que el coche no responde de forma consistente entre curvas lentas y veloces, lo que genera inseguridad y lo obliga a cambiar su estilo de conducción.
A pesar de los números en clasificación, el piloto rescató el ritmo de carrera: “Con tanque lleno fuimos más rápidos que Gasly”, dijo, señalando una mejora en los stints largos. Aun así, reconoció que, al igual que en Canadá, no entienden por qué se produce esta contradicción entre las tandas de baja y alta carga.
El rendimiento de Alpine preocupa. Colapinto no fue el único en sufrir, ya que la escudería mostró el ritmo de carrera más flojo del viernes. Este sábado, desde las 07:30 (hora argentina), la FP3 y la clasificación ofrecerán una nueva oportunidad de revertir la tendencia, aunque el panorama no luce alentador. La misión será clara: ajustar, entender y recuperar terreno antes de que sea demasiado tarde.