La transferencia de Franco Mastantuono al Real Madrid no solo marcó un récord económico para el fútbol juvenil argentino, sino que también sacudió los cimientos contractuales del mercado local. La venta del juvenil por el monto exacto de su cláusula de rescisión —45 millones de euros—, pero pagados en tres cuotas, encendió las alarmas en la AFA y derivó en la implementación de un nuevo mecanismo legal que ya empieza a generar debate: la Cláusula Simplificada de Finalización de Contrato.
A partir del boletín 6711, publicado el pasado 26 de junio, la Asociación del Fútbol Argentino, en conjunto con Futbolistas Argentinos Agremiados, habilitó una alternativa más flexible para destrabar las salidas de jugadores: ya no será obligatorio el pago completo e inmediato de una cláusula. Ahora, con acuerdo entre las partes, se podrán establecer pagos en cuotas y metas deportivas para que un futbolista pueda rescindir su contrato sin que su club lo «venda».
Este nuevo sistema redefine el equilibrio de poder entre clubes y jugadores. Hasta ahora, una cláusula de rescisión era vista como una barrera casi infranqueable, diseñada para disuadir intereses extranjeros y blindar a los talentos locales. Pero la irrupción del caso Mastantuono y la presión de los grandes del fútbol europeo dejaron en evidencia que esa rigidez podía volverse en contra. El Real Madrid no pagó de una sola vez, pero sí activó el mecanismo, y eso obligó a cambiar las reglas del juego.
Con una carga impositiva menor (solo el 5% frente al 13% anterior), la cláusula simplificada reduce los costos para clubes compradores y podría abrir la puerta a más traspasos a Europa con condiciones favorables. Para River, el modelo ya funcionó. Para los demás, es un escenario nuevo que podría multiplicar los «casos Mastantuono» en los próximos mercados.