En una noche repleta de emociones y contratiempos climáticos en Carolina del Norte, Benfica no pudo sostener su ilusión en el Mundial de Clubes y fue eliminado en los octavos de final tras caer 4-1 ante Chelsea. Ángel Di María, autor del único tanto del conjunto portugués, cerró así su participación antes de volver a Rosario Central, en lo que fue su último partido en Europa.
El partido comenzó parejo y recién se rompió pasada la hora de juego con un golazo de tiro libre de Reece James. Cuando el encuentro parecía entrar en calor, una tormenta eléctrica obligó a suspender la acción durante casi dos horas. Al reanudarse, Di María aprovechó un penal para empatar transitoriamente y llegar a su cuarto gol en el certamen, manteniéndose como máximo artillero.
Sin embargo, la igualdad duró poco. En el tiempo suplementario, Chelsea fue contundente: Nkunku, Pedro Neto y Dewsbury-Hall sellaron la goleada frente a un Benfica diezmado, que jugó con uno menos desde la expulsión de Gianluca Prestianni.
En el club londinense se destacó Enzo Fernández, quien tuvo una sólida actuación frente a sus compatriotas, mientras que Nicolás Otamendi y Aaron Anselmino sumaron minutos para las Águilas. El equipo inglés enfrentará ahora a Palmeiras en los cuartos de final, en lo que promete ser uno de los duelos más atractivos del torneo.
Para Benfica, se termina una participación decorosa, aunque marcada por errores defensivos que lo dejaron fuera antes de lo previsto. Y para Di María, el cierre de una etapa: el Fideo se despide del fútbol europeo dejando su huella intacta.