La frustración se desbordó en Charlotte. El Inter de Milán cerró su participación en el Mundial de Clubes con una derrota dolorosa frente a Fluminense, y el resultado no fue lo único que quedó expuesto. Lautaro Martínez, líder del equipo, rompió el silencio con una declaración explosiva que dejó al descubierto los cortocircuitos internos que atraviesan al conjunto italiano en el final de una temporada que terminó siendo decepcionante.
El capitán argentino habló con dureza apenas finalizado el encuentro en el que el equipo cayó 2-0 con goles de Germán Cano y Hércules. “No quiero perder, luchamos por objetivos. El que quiera quedarse, que lo haga. El que no, que se vaya”, expresó con firmeza, visiblemente molesto, al borde del vestuario. A la vez, remarcó la importancia de la actitud y de “llevar con responsabilidad una camiseta tan pesada”.
El mensaje no tardó en generar repercusiones. La prensa italiana se hizo eco inmediato de sus palabras, intentando identificar al destinatario de ese tiro por elevación. Pero fue Giuseppe Marotta, directivo del club, quien no dejó lugar a especulaciones: “¿El mensaje de Lautaro? Fue para Hakan Çalhanoglu”. La confesión dejó en evidencia una interna latente, que podría precipitar la salida del mediocampista turco, con contrato vigente hasta 2027.
La institución ya anticipó que evaluará el futuro del jugador en los próximos días. “Si las condiciones están dadas para separarnos, no habrá problema”, remarcó Marotta.
Inter cierra así una etapa cargada de expectativas pero sin títulos. De la caída en la final de Champions ante PSG a esta eliminación prematura, el equipo parece pedir a gritos una renovación. Y Lautaro, con su liderazgo, quiere encabezar ese cambio.