El paso de los clubes argentinos por el Mundial de Clubes no solo estuvo marcado por eliminaciones prematuras, sino también por un saldo negativo en el plano disciplinario. En las últimas horas, tanto River como Boca fueron notificados por la FIFA de sanciones económicas por infracciones cometidas durante la fase de grupos del certamen, principalmente por la acumulación de tarjetas amarillas y expulsiones.

River Plate, dirigido por Marcelo Gallardo, recibió la multa más abultada: deberá abonar más de 200.000 dólares. El club acumuló once tarjetas amarillas —con un valor de 12.500 dólares cada una— y tres expulsiones, que también tienen un valor estipulado por el organismo internacional. En total, las amonestaciones le costaron 137.500 dólares, mientras que las rojas elevaron la cuenta en 62.540 dólares adicionales. Las más costosas fueron las de Kevin Castaño y Gonzalo Montiel, ambas por doble amarilla, mientras que Lucas Martínez Quarta recibió una roja directa frente al Inter de Milán.

Boca Juniors, por su parte, tampoco quedó ajeno a las sanciones. La entidad de La Ribera deberá desembolsar 112.500 dólares: 62.500 por cinco tarjetas amarillas y 50.000 por dos expulsiones directas. Las sanciones se dieron en el partido debut ante Benfica, cuando Ander Herrera —ya lesionado y fuera del campo— fue expulsado por protestar, mientras que Nicolás Figal vio la roja por una infracción grave sobre Florentino Luiz.

Más allá de estas sanciones, ambos clubes recibieron ingresos millonarios por su participación en el torneo: River embolsó 18.210.000 dólares y Boca, 17.210.000. Sin embargo, esos montos se ven reducidos no solo por las multas impuestas por la FIFA, sino también por los altos costos operativos del torneo, incluyendo vuelos, alojamientos y centros de entrenamiento.

La FIFA fue clara: las conductas antideportivas tendrán un impacto económico real para los clubes. River y Boca, en ese sentido, se llevaron el mayor castigo disciplinario entre todos los participantes.

Por Federico Barrios

Soy un periodista deportivo apasionado por el fútbol argentino y su cultura. A través de la escritura, mi objetivo es transmitir la emoción y la pasión que rodean a este deporte. He recorrido estadios, entrevistado a jugadores y compartido historias que capturan la esencia del fútbol en Argentina.