La historia de Marcos Rojo con Estudiantes de La Plata está marcada por momentos de gloria, emociones profundas y también por heridas aún abiertas con parte de la hinchada. Hoy, con su ciclo en Boca Juniors virtualmente cerrado tras la llegada de Miguel Ángel Russo, el defensor vuelve a estar en el radar del club que lo vio nacer futbolísticamente. La posibilidad de un nuevo regreso genera opiniones divididas, pero parece más concreta que nunca.
Rojo debutó en el Pincha en diciembre de 2008, con apenas 18 años, y rápidamente se ganó un lugar en un equipo repleto de figuras. Fue Alejandro Sabella quien lo consolidó como titular, y bajo su dirección técnica, el defensor vivió una de las etapas más brillantes del club: campeón de la Copa Libertadores en 2009, presencia en la final del Mundial de Clubes ante el Barcelona y campeón del Torneo Apertura 2010. En esos años, dejó huella con goles clave y una identificación profunda con los colores de Estudiantes.
Después de su exitoso paso por Europa, que incluyó etapas en el Spartak de Moscú, Sporting de Lisboa y Manchester United, Rojo volvió a Estudiantes en 2020, priorizando el sentimiento por el club por sobre otras ofertas. Su regreso fue celebrado por los hinchas, pero una serie de lesiones, la suspensión del fútbol por la pandemia y su posterior transferencia a Boca generaron un quiebre con buena parte de la hinchada albirroja.
La relación con el público se tensó aún más tras sus actuaciones frente al Pincha con la camiseta del Xeneize, especialmente en 2022, cuando marcó un gol y lo celebró con vehemencia. Desde entonces, cada visita a UNO estuvo acompañada de silbidos e insultos, pese a sus intentos de explicar que su cariño por Estudiantes seguía intacto.
Sin embargo, en las últimas horas, se confirmó que Verón —actual presidente del club y figura clave en la carrera del defensor— dio el visto bueno para abrirle nuevamente las puertas. Las conversaciones con Boca ya están en marcha y todo indica que Rojo podría vestir por tercera vez la camiseta del Pincha.
Aunque el retorno divide opiniones, el defensor se muestra predispuesto a dar vuelta la página. Sabe que no será recibido con la ovación de otros tiempos, pero confía en que el tiempo, y su rendimiento dentro de la cancha, puedan reconciliarlo con la tribuna. A sus 35 años, Marcos Rojo quiere cerrar el círculo donde todo comenzó. Y tal vez, volver a escribir un capítulo de gloria con la camiseta que marcó sus inicios.