Exequiel Zeballos está de regreso. Después de quedar al margen en los primeros dos partidos del torneo Clausura y de atravesar un momento de introspección personal y profesional, el delantero santiagueño vuelve a ser tenido en cuenta por Miguel Ángel Russo y será parte del plantel que viajará a su provincia natal para enfrentar a Atlético Tucumán por los 16avos de final de la Copa Argentina. Un retorno cargado de simbolismo, pero también de expectativas.
La última imagen fuerte de Zeballos con la camiseta de Boca había sido durante el Mundial de Clubes, donde participó en los tres encuentros del equipo, aunque solo fue titular en uno. Su pedido de cambio ante Auckland City, motivado por una molestia que nunca terminó de confirmarse médicamente, generó cierto ruido puertas adentro. Desde el cuerpo técnico reconocen que aquel episodio marcó un punto de inflexión. En las semanas siguientes, el Changuito no sumó minutos y ni siquiera fue convocado para los duelos ante Argentinos Juniors ni frente a Unión.
La decisión fue técnica, aunque no exenta de una lectura más profunda. Russo se tomó su tiempo, eligió no exponerlo públicamente y esperó el momento adecuado para dialogar cara a cara. La conversación finalmente ocurrió y, según trascendió, el entrenador le hizo saber que era momento de madurar y recuperar protagonismo. “Lo conozco bien. A veces los chicos suben y bajan, hay que saber esperar”, expresó Russo días atrás, en un mensaje que parecía dirigido a él.
El panorama cambió en las últimas horas por una combinación de factores. Carlos Palacios quedó descartado por molestias físicas y la necesidad de variantes ofensivas le abrió una puerta al juvenil de 23 años. A eso se sumó el interés del Necaxa mexicano, donde Fernando Gago lo pidió como refuerzo, lo que también reactivó la motivación del jugador.
Zeballos vuelve así a un escenario ideal: en su tierra, con chances de mostrarse y recuperar terreno en la consideración de Russo. Sin goles aún en su ciclo con el actual técnico, pero con el recuerdo imborrable de su mejor versión bajo la conducción de Sebastián Battaglia, el Changuito sabe que esta es una oportunidad que no puede dejar pasar.