El sueño europeo de Rodrigo Villagra se convirtió en una auténtica pesadilla. El mediocampista central que dejó River en marzo de este año para sumarse al CSKA Moscú aún no logró debutar oficialmente con su nuevo club y atraviesa un presente marcado por la frustración, la inactividad y los problemas físicos.
Desde su salida del Millonario, donde fue transferido por una suma cercana a los cuatro millones de dólares por la mitad de su ficha, Villagra esperaba dar un salto en su carrera. Sin embargo, los primeros meses en Rusia están siendo mucho más duros de lo imaginado. Apenas logró estar una vez en el banco de suplentes y desde entonces no volvió a ser convocado en los últimos quince partidos del equipo.
El contexto que rodeó su llegada no fue el más favorable. El técnico serbio Marko Nikolic, quien recientemente dejó su cargo, nunca pidió su incorporación y no lo consideró en plenitud física para competir. Ni siquiera un amistoso de pretemporada le permitió mostrarse con continuidad. Con el cambio de entrenador, parecía que podía surgir una oportunidad, pero una nueva complicación volvió a dejarlo a un costado.
Villagra sufrió una lesión en el ligamento colateral medial de su rodilla derecha, lo que lo marginará al menos entre 30 y 45 días. Este tratamiento, sumado a la falta de rodaje, pone en jaque su lugar en el plantel, que ya disputa la liga rusa sin contar con él en la rotación.
Mientras River ya no cuenta con sus servicios y el CSKA no logra encontrarle espacio, el volante acumula más de 220 días sin disputar un partido oficial. La ilusión de brillar en Europa, por ahora, está suspendida entre la recuperación y la espera de una oportunidad que aún no llega.