Luego de la dura derrota por 1 a 0 frente a Huracán en el estadio Tomás A. Ducó, Miguel Ángel Russo enfrentó los micrófonos en conferencia de prensa y no esquivó responsabilidades. Visiblemente dolido, el director técnico de Boca Juniors expresó su autocrítica con firmeza: “Me hago cargo de todo. Corresponde eso. Habrá que encontrarle la vuelta. Mejorar y seguir trabajando”. El presente del Xeneize es alarmante: acumula 11 partidos sin conocer la victoria, una racha inédita en su historia.
El equipo volvió a mostrar una preocupante falta de respuestas futbolísticas, y aunque el arquero Agustín Marchesín evitó una goleada con atajadas determinantes, el golazo de Matko Miljevic terminó sellando una nueva frustración. Pero más allá del resultado, el mensaje de Russo apuntó directamente al sentir del hincha: “A los hinchas de Boca les pido perdón”, lanzó el entrenador, con la voz golpeada por la seguidilla de tropiezos.
Con el equipo hundido en el fondo de la tabla del Torneo Clausura 2025 y con el desgaste emocional a flor de piel, Russo se prepara ahora para lo que podría ser un punto de quiebre: el clásico ante Racing en La Bombonera. “Hay que ganar, no queda otra”, deslizó al cerrar su exposición. Sin embargo, en el mundo Boca ya se percibe un clima de tensión creciente. Las críticas aumentan, la paciencia disminuye, y el futuro del DT pende de un hilo.
La gran incógnita es cuánto más soportarán los hinchas esta realidad. La pelota sigue rodando, pero la confianza está rota. Racing será la próxima prueba, y tal vez, la última oportunidad para Russo.