Mal momento de Marcos Rojo

El ciclo de Marcos Rojo y Cristian Lema en Boca parece acercarse a su capítulo final. Separados del plantel por decisión de Miguel Ángel Russo, la dirigencia xeneize dio un giro en su postura y ahora trabaja contrarreloj para cerrar cuanto antes la desvinculación de ambos defensores. La intención es clara: evitar que las tensiones internas sigan escalando y descomprimirse puertas adentro en medio de un semestre que arrancó con más conflictos que certezas.

En el caso de Rojo, el impacto es mayor. No solo por su historial en el club y su condición de ex capitán, sino por la ascendencia que todavía conserva en el vestuario. El hecho de no haber acatado la orden de mudarse al vestuario alternativo —como exigía el cuerpo técnico— fue interpretado como una muestra de rebeldía. Junto a Lema, decidieron permanecer en el espacio del primer equipo, lo que terminó de tensar la cuerda con Russo y con parte del Consejo de Fútbol.

A pesar de que su contrato vence en diciembre, Boca evalúa abrir una mesa de negociación inmediata para rescindir su vínculo antes de lo previsto. En paralelo, Estudiantes de La Plata se posiciona como una posible vía de salida para el ex Manchester United, aunque Juan Sebastián Verón ya dejó entrever que su regreso al Pincha no será automático: primero deberá cerrar su etapa en Boca y, sobre todo, limar asperezas con los hinchas platenses.

Cristian Lema, por su parte, ya había propuesto a la dirigencia una salida consensuada con el pase en su poder. Boca, en su momento, rechazó la oferta y devolvió una contraoferta luego del cierre del mercado de pases. Sin opciones concretas en el fútbol argentino, el defensor sigue entrenándose apartado del grupo, con el escudo azul y oro en el pecho, pero lejos del proyecto deportivo.

Mientras tanto, el futuro de Marcelo Saracchi se mueve en otro plano. Con un contrato vigente hasta 2027 y con apenas 27 años, Boca busca capitalizar su salida y recuperar parte de la inversión. La dirigencia le comunicó que está habilitado a marcharse si aparece una oferta de préstamo con opción u obligación de compra. A diferencia de Rojo y Lema, su situación no genera el mismo ruido interno, pero forma parte de una decisión más amplia: limpiar el vestuario y reconfigurar el plantel para lo que viene.

La urgencia por cerrar estos capítulos no es casual. En un club donde cada paso se magnifica, Boca entiende que mantener conflictos abiertos puede afectar no solo la convivencia interna, sino también el rendimiento deportivo. Por eso, tras varios meses de fricciones, el Consejo de Fútbol eligió el pragmatismo: cerrar heridas, soltar amarras y avanzar.

Por Federico Barrios

Soy un periodista deportivo apasionado por el fútbol argentino y su cultura. A través de la escritura, mi objetivo es transmitir la emoción y la pasión que rodean a este deporte. He recorrido estadios, entrevistado a jugadores y compartido historias que capturan la esencia del fútbol en Argentina.