Miguel Ángel Russo rompió el silencio y se refirió públicamente por primera vez a la marginación de Marcos Rojo, Nicolás Figal, Marcelo Saracchi y Cristian Lema, cuatro referentes del plantel que no fueron tenidos en cuenta para el próximo duelo de Boca Juniors. El técnico, que atraviesa un momento clave en el ciclo, dejó en claro que no participó directamente en la determinación y que la misma fue tomada por la dirigencia del club.
“Fue una decisión del club, no mía”, expresó Russo con tono firme cuando fue consultado por los ausentes, en la previa del partido por Copa Argentina. La frase no tardó en generar repercusión, ya que marca un punto de inflexión en la interna del plantel, justo cuando el equipo se prepara para una serie de compromisos decisivos tanto en el certamen nacional como en la Copa de la Liga.
Aunque no profundizó sobre los motivos de la exclusión, el entrenador dejó entrever que se trató de una resolución institucional que él respeta, pero que no impulsó personalmente. “A veces uno tiene que aceptar decisiones que no comparte del todo. El grupo es amplio y seguimos trabajando con los que están”, agregó.
La ausencia de estos jugadores, que venían siendo parte habitual de las convocatorias, despierta interrogantes sobre lo que ocurre puertas adentro en el club. Mientras tanto, Boca afrontará su próximo compromiso con un equipo renovado y en medio de un clima que parece estar lejos de la calma.
Con esta declaración, Russo busca despegarse de una polémica que crece y que podría tener nuevas derivaciones en los próximos días, sobre todo si los resultados no acompañan. La pelota sigue rodando, pero las tensiones internas también juegan su partido.