La mañana de este domingo trajo una imagen que muchos hinchas de Racing esperaban ver: Marcos Rojo pisando por primera vez el césped del predio Tita Mattiussi con la indumentaria de la Academia. El exdefensor de Boca y de la Selección Argentina realizó su primer entrenamiento bajo las órdenes de Gustavo Costas, pero su situación reglamentaria continúa siendo un dolor de cabeza para la dirigencia.
Aunque Rojo ya está disponible para disputar la Copa Argentina y la Copa Libertadores, su participación en el Torneo Clausura todavía es incierta. El problema radica en que su desvinculación de Boca se produjo después del 24 de julio, fecha límite establecida para inscribir a jugadores libres en el certamen local. Según el reglamento, cualquier rescisión posterior a ese día impide ser registrado para el campeonato, lo que deja a Racing atado a gestiones contrarreloj en busca de una solución.
En Avellaneda se manejan distintas alternativas para revertir la situación. Entre ellas, un recurso de amparo que permita inscribir al defensor, o encontrar algún resquicio legal que le dé vía libre sin infringir la normativa. Lo que se descarta, al menos por ahora, es retomar conversaciones con Boca para modificar la rescisión, ya que la salida de Rojo del Xeneize no fue en los mejores términos y un acuerdo parece improbable.
Mientras tanto, el defensor de 35 años firmó contrato hasta diciembre de 2026, con cláusulas vinculadas al número de partidos jugados. Desde el club reconocen la molestia interna por el error administrativo que podría marginarlo de gran parte del Clausura.
En el plano deportivo, Costas ya piensa en utilizarlo en los torneos donde está habilitado, con el objetivo de que llegue con ritmo a los cruces internacionales. En Copa Argentina espera al ganador de River vs. Unión en cuartos de final, y en Libertadores enfrentará a Peñarol en octavos. El estreno oficial con la camiseta académica, sin embargo, aún no tiene fecha confirmada.