En el primer partido de Boca tras la disolución del Consejo de Fútbol, Juan Román Riquelme estuvo en su palco habitual en La Bombonera, pero sin la compañía de Mauricio Serna y Raúl Cascini, quienes ya no forman parte del club. En su lugar, el presidente del club azul y oro estuvo acompañado por dos de sus colaboradores más cercanos: Pablo Ledesma y Mariano Herrón.
Ambos, figuras importantes dentro de la estructura de Boca, cumplen roles en las divisiones inferiores. Ledesma es entrenador de las categorías formativas, mientras que Herrón dirige la Reserva y ha tenido breves períodos como técnico interino. La cercanía con Riquelme quedó evidenciada durante el partido ante Racing, ya que en varias ocasiones se los vio intercambiando impresiones sobre el desarrollo del juego.
La imagen de Riquelme junto a Ledesma y Herrón no es nueva, ya que suelen acompañar al presidente en los encuentros del equipo profesional, acompañándolo en la toma de decisiones y apoyándolo en la gestión deportiva. Durante la tarde del partido también se observaron otros miembros del círculo íntimo del dirigente, como Marcelo Delgado, quien continúa al frente de diversas funciones tras la salida del Consejo, su hermano Cristian, y Ricardo Rosica, secretario general del club.
Con el Consejo de Fútbol desintegrado, Riquelme y Delgado comenzarán a planificar la nueva organización del área deportiva. La idea principal es designar próximamente a un nuevo director deportivo o manager para afrontar los desafíos del club. Entre los candidatos más mencionados para ese puesto aparecen Carlos Fernando Navarro Montoya y Alberto Márcico, dos figuras históricas de Boca que en su momento protagonizaron una reconocida rivalidad deportiva. También se evalúan otras alternativas, como José Pekerman y Claudio Borghi.
El cambio en la estructura representa un giro importante en la forma de gestionar el fútbol profesional en Boca, y la dirigencia busca encontrar un modelo que le dé mayor estabilidad y éxito al club en el futuro cercano.