Rampla Juniors vivió este miércoles una jornada decisiva que podría marcar un antes y un después en la historia del club. A último momento, el empresario Foster Gillett, responsable del financiamiento del equipo desde 2024, realizó el pago que evitó que el club descendiera de manera administrativa a la categoría C, un escenario que jamás había enfrentado en sus 111 años de existencia.
El desembolso incluyó alrededor de 90 mil dólares destinados a cubrir dos subsidios de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) relacionados con sueldos de jugadores y pérdidas operativas de partidos, además del pago de un mes de salario a los futbolistas. Con esta acción, Gillett asegura que el plantel principal y el cuerpo técnico puedan continuar con normalidad en la competencia oficial, evitando un golpe económico y deportivo de gran magnitud.
A pesar de la intervención de última hora, la situación de Rampla Juniors sigue siendo delicada. Durante los últimos meses, la institución acumuló deudas importantes, lo que afectó directamente el rendimiento del equipo. En los últimos diez partidos, el club logró apenas tres empates, perdió siete encuentros y sufrió 17 goles en contra, mientras que solo convirtió tres, sumando además la salida de su director técnico, Leandro Somoza.
El retraso en el pago de Gillett se habría debido a problemas de salud del empresario, quien recientemente fue operado, y a la precaución de su familia antes de autorizar la transferencia de fondos hacia Sudamérica. Con este giro inesperado, Rampla Juniors puede mantener la continuidad de su plantilla y evitar un descenso que hubiese sido un duro golpe para la historia del club.
El comunicado oficial del club destaca que la acción reafirma el compromiso del inversor con la institución y su apuesta por garantizar la estabilidad del equipo. Ahora, la atención se centrará en la planificación deportiva y en la regularización de los pagos pendientes al staff técnico y a los funcionarios del club.