En la noche del martes 12 de agosto de 2025, en Montevideo, Racing Club presentó una de sus novedades más esperadas: el estreno de Marcos Rojo con la camiseta de la Academia. El defensor, con apenas dos entrenamientos en el plantel de Gustavo Costas, saltó al césped del estadio Campeón del Siglo para disputar los últimos minutos de la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores ante Peñarol.
El contexto de su llegada fue tan vertiginoso como particular. Apenas cuatro días antes, Rojo había rescindido su contrato con Boca Juniors y firmado con Racing. Pese a que se especuló con un posible retorno a Estudiantes de La Plata, finalmente el ex Manchester United eligió Avellaneda como destino. Sin embargo, su incorporación no estuvo exenta de obstáculos: por cuestiones reglamentarias, no podrá jugar en el Torneo Clausura debido a que su inscripción se realizó fuera de término, por lo que su participación se limitará a la Copa Libertadores y la Copa Argentina.
El debut se dio a los 36 minutos del segundo tiempo, cuando Costas decidió reemplazar a Nazareno Colombo para reforzar la defensa y apostar a la experiencia del central en un tramo decisivo del encuentro. En los poco más de diez minutos en cancha, Rojo intentó aportar seguridad en el fondo: conectó tres de sus siete pases, ganó el único duelo individual que disputó y buscó con dos envíos largos a los delanteros, aunque sin éxito en la concreción.
Pese a la derrota 1-0 en Uruguay, Rojo se mostró positivo en su balance personal. “Muy contento de debutar, más en Copa Libertadores con un club tan grande”, expresó con una sonrisa que denotaba alivio y entusiasmo. El defensor reveló que las últimas indicaciones de Costas antes de ingresar fueron claras: “Que esté atento a la pelota parada y defendamos los últimos minutos de la mejor manera posible”.
Sobre el desarrollo del partido, no ocultó las dificultades que encontró el equipo: “El campo de juego no ayudó mucho. Fue un partido muy friccionado, típico de Copa, con muchas segundas pelotas y duelos físicos. Era un partido difícil, había que sacarlo adelante como sea”.
A sus 35 años, Rojo también dejó en claro el rol que pretende asumir dentro del plantel: aportar liderazgo y respaldo a sus compañeros, incluso cuando le toque esperar en el banco. “Donde me toque, voy a poner mi experiencia y apoyar al grupo para dar siempre lo mejor”, remarcó.
Ahora, con el partido de vuelta en el horizonte y la imposibilidad de participar en el Clausura, el zaguero tendrá descanso extra para preparar el segundo choque ante Peñarol, donde Racing buscará revertir la serie y dar un paso más en el certamen continental.