En la previa del partido que Boca disputará este domingo frente a Independiente Rivadavia en Mendoza, un pasacalles impactante apareció frente al hotel donde se encuentra concentrado el plantel del Xeneize. La frase, que no pasó desapercibida, decía: “La camiseta de Boca se tiene que transpirar”, aunque el autor olvidó incluir la palabra “de”.
El mensaje refleja la presión que sienten los jugadores en medio de una racha histórica negativa: doce partidos consecutivos sin victorias, incluyendo el interinato de Mariano Herrón al final del Apertura. Acompañando la bandera principal, se encontró un segundo cartel con un tono más enérgico, que exigía respeto hacia la camiseta y la gente del club.
Miguel Ángel Russo y su cuerpo técnico tendrán que lidiar con estas señales de la hinchada mientras buscan revertir la situación. Boca, que llega al Malvinas Argentinas con solo tres puntos en la zona A, tiene la oportunidad de acercarse nuevamente a los puestos de clasificación a la Copa Libertadores si logra imponerse frente a la Lepra mendocina.
El partido, correspondiente a la quinta fecha del Torneo Clausura, será clave para cortar la mala racha y recomponer la moral del plantel, que cuenta con figuras como Edinson Cavani y Miguel Merentiel en ofensiva. La cita es a las 20.30, con transmisión de ESPN Premium y arbitraje de Pablo Dóvalo.
Más allá de la presión externa, Russo mantiene la confianza en su equipo y prepara la formación con algunos ajustes tácticos que buscarán fortalecer el mediocampo y la defensa, buscando equilibrio para que Boca vuelva a sumar de a tres y dejar atrás un comienzo de temporada complicado.