La Selección Argentina presentó su prelista para los cruces de septiembre ante Venezuela y Ecuador rumbo al Mundial 2026. El anuncio llegó con movimientos fuertes: regresos puntuales, una apuesta por el presente de varios futbolistas y, sobre todo, bajas que modifican el dibujo de un plantel acostumbrado a la competencia interna. A continuación, un repaso claro de quiénes quedaron afuera y por qué.
Las bajas más destacadas y sus motivos
— Enzo Fernández: suspendido por dos fechas tras la expulsión ante Colombia; su lugar lo ocupa Alan Varela.
— Nicolás Domínguez: en recuperación por una lesión meniscal, no figura en esta nómina preliminar.
— Valentín Barco: de buen momento en Racing de Estrasburgo, quedó fuera; Julio Soler ingresa en su competencia por el lateral, con el retorno de Marcos Acuña y la vigencia de Nicolás Tagliafico.
— Valentín Castellanos: el delantero de Lazio no fue considerado para esta ventana.
— Santi Castro: el atacante del Bologna también quedó marginado en esta citación.
— Kevin Lomónaco: el zaguero de Independiente no repite presencia respecto de la última doble fecha.
— Mariano Troilo: recientemente transferido al Parma, no aparece en esta prelista.
— Matías Soulé: sin lesión, pero fuera de consideración en esta oportunidad pese a su talento y proyección.
— Paulo Dybala: ausente nuevamente; el cuerpo técnico prioriza otras alternativas ofensivas.
— Alejandro Garnacho: perdió terreno por su situación deportiva en Manchester United y no integra la nómina provisoria.
Qué cambia para Scaloni y cómo se reacomoda la Selección
La salida de Enzo Fernández exige un mediocampo más criterioso en la primera construcción, rol que Alan Varela puede asumir con lectura y pase limpio. En los laterales, la pulseada entre Tagliafico, Acuña y la aparición de Soler perfila un carril izquierdo más competitivo, mientras que la ausencia de Barco posterga su consolidación definitiva. En ataque, sin Dybala ni Castellanos ni Castro, se prioriza la funcionalidad por sobre los apellidos, buscando perfiles que interpreten la presión alta y el desmarque profundo. El mensaje es nítido: el rendimiento del presente pesa más que el pasado reciente y cada ventana de Eliminatorias sirve para ajustar piezas con la mira puesta en 2026.