La Copa Libertadores no da margen para las dudas, y Marcelo Gallardo lo sabe mejor que nadie. A dos días de la revancha frente a Libertad en el Monumental, el técnico de River aún no encuentra la ecuación justa para su mediocampo, esa zona clave que puede marcar el rumbo de la serie. La única certeza es el inamovible Enzo Pérez, capitán y referente absoluto, pero a su alrededor las incógnitas se multiplican.

El mendocino, a sus 39 años, sigue siendo el eje sobre el cual gira el equipo. Sin embargo, su desgaste físico obliga al entrenador a rodearlo de socios que puedan sostener la intensidad y, al mismo tiempo, darle claridad a la salida. El dilema pasa por elegir entre variantes con perfiles muy distintos: la potencia física de Matías Galarza, la versatilidad de Kevin Castaño, el empuje goleador de Giuliano Galoppo, la creatividad de Ignacio Fernández, la magia intermitente de Juan Fernando Quintero o la frescura de Santiago Lencina.

Galarza, uno de los refuerzos más regulares desde su arribo, parece tener un lugar asegurado. Su despliegue y compromiso táctico lo volvieron una pieza confiable para Gallardo. Galoppo, en cambio, atraviesa un momento de explosión: cuatro goles en seis partidos lo transformaron en una alternativa difícil de ignorar. Su llegada desde segunda línea y su capacidad para pisar el área lo convierten en un volante distinto al resto, capaz de inclinar la balanza en cualquier partido cerrado.

El caso de Nacho Fernández es particular. Con la jerarquía de un histórico y la confianza plena del cuerpo técnico, cada vez que ingresó le dio aire fresco a la generación de juego. Su visión y toque corto permiten que River gane fluidez, aunque su inclusión podría restar equilibrio defensivo en una zona donde Libertad suele cargar con intensidad.

Más incierto es el panorama de Juanfer Quintero. El colombiano aporta ese chispazo de talento que pocos en el plantel pueden ofrecer, pero su condición física lo tiene en duda. Con molestias en la rodilla, Gallardo deberá decidir si arriesgarlo de entrada o guardarlo como carta de impacto para el segundo tiempo.

Castaño y Lencina, por su parte, perdieron terreno. El colombiano tuvo un arranque prometedor, pero su nivel cayó en las últimas semanas. El juvenil argentino, en tanto, arrancó como titular en varios encuentros pero su rendimiento se diluyó y hasta quedó afuera de los últimos partidos.

El panorama se completa con dos nombres que miran desde atrás pero son parte del proyecto a futuro: Juan Carlos Portillo, que se acomoda como alternativa en la zona central, y Juan Cruz Meza, la joya de apenas 17 años que Gallardo cuida como apuesta de largo plazo.

Con este escenario, todo indica que el mediocampo de River ante Libertad tendrá a Enzo Pérez en el centro, acompañado por Galarza y Galoppo como socios más cercanos. La incógnita pasa por el cuarto volante: Nacho Fernández para darle juego o Quintero para ofrecer desequilibrio. Una decisión que puede parecer mínima, pero que en una serie de Copa Libertadores puede definir si River logra imponer su estilo o si queda atrapado en las dudas de su propio rompecabezas.

Por Federico Barrios

Soy un periodista deportivo apasionado por el fútbol argentino y su cultura. A través de la escritura, mi objetivo es transmitir la emoción y la pasión que rodean a este deporte. He recorrido estadios, entrevistado a jugadores y compartido historias que capturan la esencia del fútbol en Argentina.