En las últimas horas, Boca Juniors recibió un nuevo acercamiento desde el fútbol catarí por Miguel Merentiel. La consulta informal rondó los diez millones de dólares, pero la dirigencia del Xeneize respondió con firmeza: el delantero uruguayo no saldrá del club por un valor inferior a su cláusula de rescisión, fijada en dieciocho millones de dólares. Aunque se trató de un simple sondeo y no de una oferta oficial, el interés desde Medio Oriente vuelve a instalar la incógnita sobre el futuro del atacante.
Merentiel, que renovó su contrato hasta diciembre de 2027 a comienzos del año pasado, se ha convertido en uno de los nombres más comentados del plantel que conduce Miguel Ángel Russo. Sus actuaciones en el último Mundial de Clubes, donde marcó ante Benfica y Bayern Múnich, despertaron el interés de equipos de distintas ligas. Desde España y México ya hubo contactos preliminares, y en julio pasado un club de Dubái tanteó la posibilidad de llevárselo por siete millones, cifra rápidamente descartada por el Consejo de Fútbol que encabeza Juan Román Riquelme.
Pese a este reconocimiento internacional, el presente futbolístico del atacante de 29 años genera preocupación. Lleva siete encuentros consecutivos sin convertir y su rendimiento ha ido en declive desde aquel torneo en Estados Unidos. Sin embargo, Russo sigue apostando por él como titular, al igual que con Édinson Cavani, confiando en que pueda recuperar la confianza y reencontrarse con el gol.
El momento de Merentiel también estuvo marcado por un episodio polémico en el duelo frente a Huracán. El uruguayo había regresado al campo con el resto de sus compañeros para disputar el segundo tiempo, pero Russo decidió a último minuto reemplazarlo por Milton Giménez. La sorpresa fue tal que el delantero se dirigió directamente al vestuario, donde, según trascendió, descargó su bronca rompiendo una de las ventanas de acceso.
La situación deja un interrogante abierto: Boca no tiene la intención de desprenderse de una de sus figuras a cualquier precio, pero el jugador atraviesa una etapa compleja que no pasa desapercibida. Mientras tanto, los mercados emergentes continúan atentos y la sensación es que, más temprano que tarde, la Bestia volverá a estar en la mira de quienes pueden pagar cifras cercanas a su cláusula.