La reacción del Ogro Fabbiani se convirtió en una de las postales del clásico entre Rosario Central y Newell’s. El entrenador leproso no pudo ocultar su mezcla de asombro y frustración después de que Ángel Di María, con un tiro libre de antología, inclinara la balanza en favor del Canalla en un partido cargado de tensión y expectativa.
El Fideo, en su regreso a los clásicos con la camiseta auriazul, sacó de la galera un disparo perfecto que superó la barrera y se incrustó en el ángulo izquierdo de Juan Espínola, desatando la locura en un Gigante de Arroyito repleto. Mientras los hinchas celebraban el golazo, las cámaras enfocaban a los bancos de suplentes y allí apareció el gesto de Fabbiani, que rápidamente se viralizó.
El Ogro, con la mirada fija en la pelota durante la ejecución, giró la cabeza con un resoplido apenas vio cómo el balón besaba la red. Su expresión reflejaba lo que muchos pensaban: ante semejante pegada, no había mucho más que hacer. Intentó recomponerse y mantener la seriedad, pero esa primera reacción espontánea lo dejó en evidencia y se convirtió en tema de conversación entre los fanáticos.
La derrota caló hondo en Newell’s, que venía con la ilusión de quedarse con el clásico y cortar la racha adversa de su DT en este tipo de encuentros. Como muestra del golpe anímico, Fabbiani optó por no brindar la conferencia de prensa habitual tras el encuentro, dejando a sus colaboradores frente a los micrófonos.
Más allá del resultado, el partido dejó dos imágenes que quedarán en la memoria: la obra de arte de Di María y el gesto sincero de un Fabbiani que, por un instante, dejó ver toda la impotencia de tener enfrente a un futbolista capaz de resolver un clásico con un solo toque de calidad.