Paredes debutó con Paredes

Boca Juniors consiguió ante Banfield un triunfo que no solo lo mantiene en la pelea por los puestos de Copa Libertadores, sino que también refuerza una idea de juego que comienza a afianzarse con la figura indiscutida de Leandro Paredes como estandarte. El mediocampista campeón del mundo volvió a ser la pieza que marcó la diferencia en la Bombonera, donde el equipo de Diego Russo encontró claridad, precisión y carácter en los momentos en los que el partido exigía dar un golpe de autoridad.

El primer tiempo dejó sensaciones divididas. Si bien Boca generó varias oportunidades claras, con remates de Blanco, intentos de Cavani y un cabezazo de Pellegrino que pudo abrir el marcador, la falta de eficacia mantuvo la igualdad en el tanteador. Sin embargo, el dominio territorial y la presión en campo rival invitaban a pensar que la ventaja llegaría tarde o temprano. La pausa y la inteligencia de Paredes, con su capacidad para distribuir y darle ritmo al juego, fueron claves para sostener la confianza en que el gol caería.

El inicio del complemento confirmó esa tendencia. Apenas comenzada la segunda mitad, Aguirre tuvo la chance más clara y, a los pocos minutos, Paredes volvió a brillar con un pase filtrado que dejó a Cavani mano a mano. El uruguayo no definió, pero esa acción fue una muestra del fútbol que proponía Boca. Finalmente, la apertura llegó a los 10 minutos, tras una combinación en la que Di Lollo se animó a conducir, Paredes soltó otro pase quirúrgico y Aguirre habilitó a Merentiel, que con un amague dejó atrás su sequía goleadora y estampó el 1-0.

Con la ventaja, Boca atravesó un pasaje de dudas, retrocediendo en exceso y permitiendo que Banfield lo incomodara con algunas llegadas que exigieron la intervención de Marchesín. Sin embargo, cuando parecía que la tensión podía crecer, otra vez Paredes tomó el control del juego. Desde un córner ejecutado con precisión milimétrica, Battaglia estrelló un cabezazo en el travesaño y Cavani apareció en el rebote para marcar el segundo tanto, desatando el alivio y la euforia en las tribunas.

El cierre del encuentro dejó a un Boca más suelto, con Zeballos generando peligro y el equipo acumulando un total de 19 remates que reflejan su superioridad. Más allá de algunos altibajos, el rendimiento colectivo mostró avances importantes. Paredes fue el faro del equipo, Battaglia acompañó con solidez en el doble cinco, Pellegrino se consolidó en defensa y tanto Merentiel como Cavani se reencontraron con el gol.

La sensación es clara: Boca empieza a dejar atrás la idea del “ganar como sea” para abrazar un “ganar jugando bien” que contagia confianza. Con Paredes como conductor y Russo repitiendo el once inicial, el equipo xeneize se acomoda en la Liga Profesional y en la tabla de la Copa, con la ilusión renovada de que este camino puede llevarlo a grandes objetivos.

Por Federico Barrios

Soy un periodista deportivo apasionado por el fútbol argentino y su cultura. A través de la escritura, mi objetivo es transmitir la emoción y la pasión que rodean a este deporte. He recorrido estadios, entrevistado a jugadores y compartido historias que capturan la esencia del fútbol en Argentina.