El empate de Boca Juniors frente a Rosario Central dejó más que un punto en la tabla. El foco de la atención se trasladó hacia la reacción de Carlos Palacios, quien no ocultó su fastidio al ser reemplazado en el segundo tiempo por Alan Velasco. El mediocampista chileno apuntó sus quejas directamente contra Claudio Úbeda, asistente de Miguel Ángel Russo, un gesto que no pasó inadvertido para el cuerpo técnico.
Lejos de considerar una sanción deportiva, Russo optó por encarar la situación desde otra perspectiva. La decisión es reunir al grupo durante la semana en el Centro de Entrenamiento de Ezeiza para dejar en claro los límites de convivencia que pretende en la competencia. El técnico se apoyará en una consigna sencilla: el enojo es entendible, pero no puede quedar expuesto frente a las cámaras. “La charla será con todo el plantel. Lo primero que hizo saber es que será en la semana, por esa cuestión que se viene repitiendo en algunos cambios y que Russo no quiere más“, detalló la fuente.
En ese sentido, Russo quiere cortar de raíz un comportamiento que empieza a repetirse. Palacios no fue el único que expresó públicamente su malestar por una sustitución. En la goleada 3 a 0 contra Independiente Rivadavia, Edinson Cavani protagonizó un episodio similar cuando al llegar al banco se dirigió a Úbeda y le reprochó: “¿Qué pasa? ¿Por qué me sacaron a mí?“. Aunque el delantero uruguayo rápidamente bajó la tensión, la escena quedó registrada por las cámaras oficiales de la transmisión.
El entrenador considera que este tipo de actitudes, más allá de lo anecdóticas, pueden derivar en conflictos internos y generar un clima adverso en medio de un tramo decisivo de la temporada. Por eso, su idea es transmitir un mensaje de unidad, reforzando la idea de que las discusiones deben quedar puertas adentro. En Boca entienden que la competitividad de los jugadores es necesaria, pero que debe administrarse de manera saludable para no afectar al grupo.
Con Russo decidido a intervenir, la semana en el predio de Ezeiza tendrá una cita clave: una conversación colectiva que buscará marcar un antes y un después en la convivencia del plantel, con la intención de que los gestos de disconformidad no se transformen en un hábito que complique al equipo.