Frank Fabra atraviesa los últimos capítulos de su extensa etapa en Boca Juniors. El lateral izquierdo colombiano, que llegó al club en 2016 y conquistó ocho títulos con la camiseta azul y oro, no continuará en el Xeneize a partir de 2026. Sin negociaciones para extender su vínculo y sin minutos en lo que va del año, el futbolista ya comenzó a mirar hacia el futuro y dejó en claro su deseo de regresar a su país natal.
El defensor de 34 años reconoció que analiza la posibilidad de volver al fútbol colombiano y que varios equipos le despiertan interés. “Hay muchos clubes que me atraen. El Deportivo Cali, donde tuve un paso importante; también Independiente Medellín y Nacional, que siempre es un grande. No podría elegir solo uno”, expresó Fabra, dejando abierta la puerta a diferentes destinos posibles dentro de su país.
Su salida de Boca parecía inevitable desde hace tiempo. Desde la recordada expulsión en la final de la Copa Libertadores 2023 frente a Fluminense, su nivel fue en declive y perdió terreno tanto en la consideración del cuerpo técnico como en el cariño del público. Los silbidos que recibió en La Bombonera marcaron un antes y un después, sellando un final anunciado para una historia que incluyó momentos brillantes, asistencias clave y goles memorables.
Juan Román Riquelme siempre lo defendió públicamente y llegó a compararlo con Marcelo, pero incluso el vicepresidente entiende que el ciclo está cumplido. Sin renovación a la vista, Fabra pondrá fin a una era que lo tuvo como protagonista durante casi una década en el club.
Antes de cerrar la entrevista, el lateral sorprendió con una confesión emotiva: “Mi papá era hincha de Millonarios y está en el cielo. Sería lindo poder darle una alegría desde allá”. Con esa frase, el zurdo dejó ver que más allá de los rumores y del interés de varios equipos, su vuelta a Colombia tiene un componente sentimental que podría definir su destino.
Tras nueve años en Boca, Frank Fabra se prepara para escribir el último capítulo de su historia en la Ribera y comenzar uno nuevo en su tierra, donde lo esperan con los brazos abiertos.