River atraviesa un semestre lleno de altibajos y la situación de uno de sus defensores refleja las inconsistencias que marcaron el año del equipo. Pese a haber sido pedido expresamente por Marcelo Gallardo, Sebastián Boselli apenas acumuló 335 minutos en cancha durante el segundo semestre y su continuidad en Núñez parece estar en duda de cara al próximo mercado de pases.
El entrenador había solicitado su regreso anticipado de un préstamo en Estudiantes y lo incluyó en la lista de buena fe para la Copa Libertadores, con la intención de reforzar una defensa que sufrió lesiones y bajas importantes. Sin embargo, luego de algunos partidos en los que tuvo participación obligada, su presencia fue perdiendo peso dentro del plantel. De hecho, en el reciente duelo por la semifinal de la Copa Argentina ante Independiente Rivadavia, ni siquiera integró el banco de suplentes.
Con apenas cinco encuentros disputados en todo el semestre, su rol dentro del equipo quedó relegado. Aun siendo un futbolista joven, con proyección y condiciones para adaptarse al esquema del “Muñeco”, Gallardo no lo considera una pieza prioritaria dentro de su estructura actual.
El panorama de los zagueros centrales en River también condiciona su futuro. Lautaro Rivero se consolidó como titular indiscutido y Lucas Martínez Quarta parece haberle ganado definitivamente el puesto a Paulo Díaz. Además, Germán Pezzella trabaja en la recuperación de una dura lesión que lo mantendrá fuera hasta abril de 2026, mientras que Federico Gattoni y Daniel Zabala atraviesan diferentes etapas de salida o rehabilitación.
Con ese escenario, la puerta de salida se abre para Sebastián Boselli, quien podría buscar nuevos horizontes si no logra sumar continuidad. Gallardo lo pidió, lo tuvo, pero todo indica que su paso por River podría llegar a su fin antes de lo previsto.