River atraviesa una semana de máxima tensión. La derrota ante Gimnasia no solo dejó heridas en el marcador, sino también en el plantel, con la preocupación por la salud de Facundo Colidio, quien debió abandonar el campo a los 15 minutos del partido tras un visible gesto de dolor. El delantero salió entre lágrimas y encendió todas las alarmas en el cuerpo técnico de Marcelo Gallardo, que ahora deberá replantear la delantera para el trascendental duelo ante Boca.
Según los primeros informes, Colidio sufrió un posible pinchazo muscular, y se someterá a estudios médicos para determinar el grado exacto de la lesión. La sensación dentro del club no es alentadora: todo indica que el atacante tiene pocas chances de estar disponible para el Superclásico del próximo domingo en la Bombonera. En caso de confirmarse la lesión, River quedaría con Maximiliano Salas y Miguel Borja como principales opciones en la ofensiva, mientras que Gallardo podría recurrir a Cristian Jaime, Ian Subiabre y Agustín Ruberto para completar el ataque.
La situación se agrava por las otras bajas que afronta el Millonario. Sebastián Driussi, recuperándose de una distensión en el isquiotibial, y Gonzalo Montiel, con un esguince de rodilla, también corren contrarreloj para llegar en condiciones al Superclásico. Ambos jugadores estuvieron ausentes ante Gimnasia y sus presencias siguen en duda, dejando al Muñeco con un panorama limitado para armar su mejor once en un partido que puede marcar un quiebre en la temporada de River.
Con apenas seis días para el duelo más esperado del año, la enfermería millonaria se convierte en un factor determinante. La lesión de Colidio y las dudas sobre Driussi y Montiel obligan a Gallardo a replantear la estrategia ofensiva y defensiva, mientras la tensión crece entre los hinchas que esperan un equipo competitivo en un Superclásico cargado de emociones y presión.
