River Plate enfrenta una de las etapas más difíciles de los últimos tiempos. La reciente caída ante Gimnasia en el Monumental consolidó una racha negativa de cuatro derrotas consecutivas en su estadio, un registro que no se había visto desde 1926. La situación genera preocupación en los hinchas y en el cuerpo técnico, ya que el equipo ahora se encuentra al borde de complicarse seriamente de cara a la clasificación para la Copa Libertadores 2026.
Los encuentros que marcaron esta racha incluyen partidos de diferentes contextos y dificultades. River cayó frente a Palmeiras en el marco de la Copa Libertadores y luego encadenó derrotas inesperadas ante Riestra, Sarmiento y Gimnasia, equipos que no atraviesan su mejor momento. Este cúmulo de resultados negativos resalta un presente complejo, en el que el rendimiento como local se ha visto notablemente afectado.
Históricamente, la situación es singular. Hace casi un siglo, en 1926, River había registrado cuatro derrotas consecutivas en su casa, un momento que coincidió con la etapa en la histórica cancha de Alvear y Tagle, en Recoleta. Para igualar su peor marca histórica, que data de los años 1905-1906, el club debería encadenar aún más derrotas, algo poco probable en lo inmediato. Esta racha también representa un récord personal para Marcelo Gallardo como entrenador, superando sus anteriores series negativas y poniendo presión sobre su gestión.
Con la fase regular del Torneo Clausura llegando a su tramo final, River enfrenta compromisos decisivos. El próximo desafío será el clásico frente a Boca, seguido por el cierre de la fase regular ante Vélez en Liniers. Estos encuentros serán determinantes para definir la posición del equipo en los playoffs y determinar el escenario de los octavos de final de la Copa Libertadores, que muy probablemente se juegue fuera de casa si River no logra escalar posiciones en el Grupo B. La tensión aumenta, y cada partido será clave para revertir una situación histórica y recuperar la confianza de la hinchada.