En la noche de gloria para Independiente Rivadavia, Sebastián Villa volvió a sonreír. El colombiano fue protagonista en la definición por penales ante Argentinos Juniors y selló con su disparo final la consagración del equipo mendocino en la Copa Argentina. Tras el partido, reflexionó sobre el significado personal de este título, asegurando que más que una revancha, representa un acto de superación: “Más que una revancha es ser un hombre resiliente por las cosas que me pasaron en la vida”.
Villa, quien se transformó en uno de los líderes del plantel azul, también se mostró agradecido con el entorno que lo acompañó durante su etapa más difícil. “Muy pocos creyeron en mí. Mi representante, mi mujer, mi familia y el club, que me abrió las puertas. El título es para ellos”, expresó emocionado. El atacante de 29 años, capitán y referente del equipo, destacó además la unión del grupo: “Ellos me ayudan a ser mejor jugador y persona”.
La final ante Argentinos fue una muestra de carácter para el conjunto mendocino y para Villa en particular, que asumió la responsabilidad en el último penal de la serie. Su grito final selló el primer título nacional de la historia del club y marcó un nuevo capítulo en la carrera de un futbolista que pasó de la polémica a la reivindicación deportiva.
En cuanto a su futuro, el colombiano no ocultó su deseo de regresar a la Selección de Colombia, donde jugó entre 2018 y 2019. “Es una decisión del entrenador. Es lo que más quiero, yo hablo en el campo de juego y espero ser convocado”, sostuvo.
Su presente contrasta con el turbulento cierre que tuvo en Boca, club del que se marchó tras una condena por violencia de género en 2023 y un conflicto legal que terminó con su salida definitiva. Hoy, Villa celebra un renacer futbolístico, con una sonrisa que refleja la revancha deportiva que tanto buscaba.
