Luego del triunfo en el Superclásico y con la clasificación a la Copa Libertadores ya asegurada, Boca encara su último desafío de la fase regular con una meta clara: finalizar como líder de la Zona A. El equipo de Claudio Úbeda visitará a Tigre el próximo domingo a las 20:15, y el entrenador analiza una modificación táctica importante: desarmar el doble nueve que se sostuvo durante buena parte del torneo.
La decisión está directamente vinculada a la situación de Milton Giménez, uno de los máximos goleadores del equipo en el Clausura con cinco tantos, quien acumula cuatro tarjetas amarillas. En caso de ser amonestado, el delantero quedaría suspendido para el primer cruce de los playoffs, por lo que el cuerpo técnico evalúa preservarlo y modificar el esquema ofensivo. La dupla con Miguel Merentiel, habitual referencia de ataque, podría quedar desarmada por primera vez en varios partidos.
La última ocasión en que Boca jugó sin dos delanteros de área fue el pasado 18 de julio, en el empate 1-1 ante Unión, cuando utilizó un sistema 4-2-3-1 con un solo punta. Ese formato, similar al empleado frente a Benfica y Bayern Múnich en el Mundial de Clubes, podría reaparecer ante el Matador. En esa estructura, Úbeda analiza variantes por las bandas, con nombres como Exequiel Zeballos, Kevin Zenón, Brian Aguirre o incluso Malcom Braida, quien viene sumando minutos desde el banco.
A las ausencias por precaución se suman otras bajas. Lautaro Di Lollo está descartado por lesión, mientras que Carlos Palacios y Juan Barinaga también podrían descansar por sobrecargas musculares. El técnico busca dosificar esfuerzos en una etapa clave del calendario, sabiendo que, tras el duelo con Tigre, comenzará la instancia decisiva del campeonato.
Con Cavani todavía entre algodones y sin refuerzos del plantel de Reserva —que también disputa sus propios playoffs—, Boca presentará una formación alternativa, pero con el mismo objetivo de siempre: asegurar el primer puesto y llegar con confianza a los octavos de final.