Úbeda en el entrenamiento con Boca

Boca atraviesa un presente sólido, sostenido por resultados, funcionamiento y un clima interno que en el club consideran determinante. En ese contexto, la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme ya comenzó a delinear el próximo año y tiene una prioridad clara: proponerle a Claudio Úbeda que continúe al mando del plantel profesional durante la temporada 2026. La decisión, que se viene evaluando hace semanas, se activará formalmente cuando finalice el Torneo Clausura.

Úbeda tomó el liderazgo del equipo en medio de un momento sensible, luego del fallecimiento de Miguel Ángel Russo. De trabajar como su asistente pasó a ocupar el lugar principal, y desde entonces obtuvo resultados que revitalizaron la campaña. El equipo aseguró su presencia en la próxima Copa Libertadores y cerró la fase regular del Clausura en lo más alto del Grupo A, un escenario que fortaleció su imagen entre jugadores, directivos y cuerpo técnico.

La planificación dirigencial contempla abrir conversaciones una vez que Boca cierre su participación en este 2025. No habrá apuros ni urgencias: la intención es que el diálogo se dé con calma, con el Clausura ya terminado y con la mirada puesta en sostener un ciclo que, según coinciden ambas partes, debería continuar. Úbeda trabaja actualmente con el mismo contrato que el club firmó con Russo en junio, vigente hasta mediados del año próximo. Por cuestiones formales —como la actualización de su rol y la posible incorporación de un asistente extra— Boca ve probable avanzar hacia un nuevo vínculo que abarque todo 2026.

Mientras el equipo se prepara para el duelo con Tigre que cerrará la fase regular, predomina el optimismo respecto al rendimiento en los playoffs. Las victorias obtenidas bajo el mando del Sifón —incluida la que llegó en el Superclásico— reforzaron la confianza interna y alimentaron la idea de seguir construyendo sobre este proyecto.

Úbeda llegó al club junto a Russo tras su etapa en Arabia con el Al-Nassr, y desde entonces permaneció como una figura clave en la estructura técnica. Ya durante los últimos meses del ciclo de Miguel, era habitual que comandara entrenamientos e incluso partidos, situación que se profundizó desde que quedó al frente del equipo. En este período sumó una derrota ante Belgrano y tres triunfos consecutivos frente a Barracas, Estudiantes y River, una racha que impulsó al plantel en la recta final.

El respaldo interno también juega un papel determinante. Leandro Paredes, capitán del equipo, no dudó en elogiarlo públicamente y trazó una comparación significativa: “Está llevando un grupo adelante, un grupo de personas también, porque es muy cercano al jugador. Tenemos una relación parecida a la de Lionel (Scaloni), y ojalá los resultados sean parecidos a los que tuvimos en la Selección”, destacó. Sus palabras reflejan el clima que se vive puertas adentro y el reconocimiento a un liderazgo que, para muchos en el plantel, llegó para quedarse.

Con este escenario, la intención de Boca es clara: darle continuidad a un proceso que mostró solidez, respuesta y unidad en un momento decisivo para el club. Román y su mesa chica consideran que la temporada que viene debe encontrar al equipo con un mismo conductor y un proyecto consolidado. Ahora, resta que las conversaciones comiencen formalmente y confirmen el rumbo que Boca ya parece haber elegido.

Por Federico Barrios

Soy un periodista deportivo apasionado por el fútbol argentino y su cultura. A través de la escritura, mi objetivo es transmitir la emoción y la pasión que rodean a este deporte. He recorrido estadios, entrevistado a jugadores y compartido historias que capturan la esencia del fútbol en Argentina.