Claudio Úbeda tomó una determinación importante en la antesala del duelo frente a Tigre: Milton Giménez no será parte de la convocatoria para evitar el riesgo de una nueva amonestación que podría dejarlo afuera del inicio de los octavos de final del Torneo Clausura. El delantero llega al partido con cuatro tarjetas acumuladas y una nueva infracción lo marginaría del primer cruce de eliminación directa, un escenario que el cuerpo técnico quiere evitar en un momento donde el equipo ya no tiene urgencias en la tabla.
La clasificación anticipada y la chance de asegurar el liderazgo del Grupo A incluso con un empate le permiten al entrenador mover piezas sin comprometer los objetivos inmediatos. En ese contexto, la decisión de preservar a Giménez aparece como una medida estratégica: el atacante fue clave en los últimos encuentros, pero exponerlo a una quinta amarilla sería un riesgo innecesario cuando la prioridad es tener al plantel completo para la etapa decisiva.
Además del caso Giménez, Boca afronta este compromiso con otros condicionantes. Lautaro Di Lollo deberá cumplir una fecha de suspensión y su lugar sería ocupado por Nicolás Figal, mientras que varios futbolistas que arrastran molestias podrían iniciar en el banco o incluso quedar fuera de la lista. El cuerpo técnico entiende que la carga de minutos y el desgaste tras el Superclásico ameritan una rotación que permita llegar con todos en plenitud a los playoffs.
En contraste con la ausencia de Giménez, hay dos novedades que generan expectativa. Edinson Cavani volverá a concentrar después de una semana en la que trabajó diferenciado, y la convocatoria incluirá al juvenil Valentino Simoni, una de las apariciones que viene llamando la atención en las últimas prácticas. Su presencia confirma que Úbeda planea utilizar este partido no solo para preservar titulares, sino también para evaluar alternativas de cara al tramo final del torneo.
Aunque no se esperan demasiados cambios en el once inicial, el DT dejó abierta la posibilidad de que otros jugadores descansen. Juan Barinaga, con un largo trajín de partidos consecutivos, y Carlos Palacios, quien terminó con una molestia en la rodilla tras el triunfo ante River, podrían ser resguardados si el cuerpo técnico considera que es preferible no exponerlos.
Mientras tanto, la probable formación apunta a mantenerse dentro de los parámetros habituales, sin grandes sorpresas: Marchesín; Barinaga, Figal, Costa, Blanco; Delgado, Paredes, Herrera; Palacios; Zeballos y Merentiel. Sin embargo, la inclusión de juveniles y la decisión de proteger a piezas importantes muestran que Boca ya piensa en los octavos, donde no habrá margen de error.
