River Plate encara la recta final de la temporada con la presión de recuperar protagonismo en los playoffs, luego de varios partidos sin victorias ni goles desde la visita a Talleres. Marcelo Gallardo sabe que el momento exige certezas y liderazgo, y por eso vuelve a confiar en Enzo Pérez, cuyo regreso a la titularidad frente a Vélez marcó un punto de inflexión en el equipo.
El capitán, a sus 39 años, volvió a mostrar jerarquía dentro de la cancha, combinando experiencia, inteligencia táctica y capacidad para ordenar al equipo. En un contexto donde los resultados no acompañaron, su presencia representa más que un aporte futbolístico: es un símbolo de seguridad y coherencia para un plantel que necesita confianza. Gallardo apuesta a que Pérez pueda marcar el ritmo de juego y brindar apoyo a los más jóvenes en instancias donde cada decisión cuenta.
En la previa al último partido, Pérez explicó su situación con claridad: “La explicación es fácil: hay otro compañero que el DT ve mejor que uno”. Con esa frase, despejó cualquier polémica sobre su permanencia en el banco y dejó en evidencia su comprensión sobre las decisiones tácticas de Gallardo. Además, su relación con el entrenador sigue siendo sólida, basada en respeto mutuo y en años de trabajo conjunto.
Para afrontar los playoffs, el técnico planea rodear a Pérez con jugadores que complementen sus fortalezas y compensen la natural merma física de un jugador que está próximo a cumplir 40 años. Juan Carlos Portillo, quien se desempeñó como primer marcador central ante Vélez, podría acompañarlo, combinando potencia y salida limpia desde el fondo, un complemento que potenciaría la seguridad defensiva y la circulación de balón.
Con un historial que incluye dos Copas Libertadores, numerosos títulos locales, participación en Mundiales y una destacada trayectoria europea, Enzo Pérez tiene la posibilidad de cerrar su ciclo en River dejando su huella en el campo de juego. Para Gallardo, este tramo definitorio no solo representa un desafío táctico y competitivo, sino también la oportunidad de que su capitán transforme experiencia en resultados, liderando al equipo en un momento donde cada partido podría definir el año.
