El Gran Premio de Las Vegas dejó una situación inesperada para Alpine, que fue sancionado económicamente tras la clasificación debido a un procedimiento mal ejecutado con el auto de Franco Colapinto. A pesar del episodio, la actuación del piloto argentino en una jornada marcada por la lluvia y el asfalto inestable no sufrió modificaciones: partirá desde la 15ª posición, tal como había quedado registrado al finalizar la Q2.
La investigación se activó apenas terminó la sesión clasificatoria, cuando los comisarios detectaron una posible infracción relacionada con la gestión de los neumáticos intermedios utilizados en la última práctica. Al haberse declarado mojada la FP3, se activó un protocolo específico que exige no solo la devolución física de uno de los juegos de compuestos, sino también el registro digital obligatorio a través del sistema oficial de la FIA. Ese paso, según el delegado técnico Jo Bauer, no se cumplió correctamente.
El problema surgió cuando el coche número 43 no figuraba dentro del sistema Race Team Client como “devolución registrada”, requisito contemplado en los artículos 30.5 g) y 30.4 a) del reglamento deportivo. Si bien el equipo presentó el juego correspondiente de forma manual dentro del plazo establecido, la falta de carga electrónica fue suficiente para que la entidad considerara que Alpine no había cumplido el procedimiento completo.
Durante la audiencia, el representante de la escudería reconoció que hubo una omisión en el proceso digital pese a haber entregado el material físicamente. Esa combinación fue considerada insuficiente por los comisarios, lo que derivó en la sanción formal. No obstante, también se dejó en claro que la irregularidad no tuvo ningún impacto técnico en el auto ni otorgó ventaja alguna, motivo por el cual Colapinto no recibió penalización deportiva.
La resolución final impuso una multa de cinco mil euros al equipo francés, sin alterar el resultado conseguido en pista por el piloto de 21 años. De esta forma, Colapinto largará desde el 15° puesto en la carrera nocturna del sábado, manteniendo intacto lo logrado en una clasificación que, por las condiciones climáticas extremas, exigió precisión, calma y una lectura fina de la pista mojada.