La frustración de Marcelo Gallardo luego de la derrota

River atraviesa una recta final de temporada marcada por la tensión y la obligación. El equipo de Marcelo Gallardo no solo intenta sostenerse en la pelea por el Torneo Clausura 2025, sino que además necesita asegurar su presencia en la Copa Libertadores 2026, un objetivo que se volvió más complejo tras los resultados de este fin de semana. Aunque el Millonario llegó con varias alternativas de clasificación, una mala noticia redujo de forma considerable su margen.

El panorama previo ofrecía cinco caminos posibles para alcanzar el certamen continental, algunos de ellos dependiendo de terceros. Más allá de que la vía principal sigue siendo coronarse campeón —lo que le daría el boleto directo a fase de grupos—, otros escenarios contemplaban la chance de que Boca, Argentinos, Lanús o Rosario Central liberaran un cupo en caso de consagrarse. La jornada del sábado trajo señales positivas: Lanús se quedó con la Copa Sudamericana y podría habilitar una plaza si repite en el Clausura; Argentinos avanzó sin problemas; y Boca también continúa firme. Sin embargo, ese beneficio potencial quedó condicionado.

La derrota de Rosario Central generó el golpe más duro del fin de semana para River. El Canalla, ya eliminado, dejó al Millonario sin una de sus alternativas de clasificación indirecta. Para colmo, el cuadro del torneo marca que Boca, River, Argentinos y Lanús transitan la misma llave, por lo que solo uno de ellos alcanzará la final. En consecuencia, la cantidad de escenarios favorables disminuyó notablemente, y el equipo de Gallardo quedó obligado a sostener su propia línea de resultados para no depender de nadie más.

En paralelo, voces cercanas al club advierten que River se juega más que tres puntos en Avellaneda ante Racing. Periodistas que siguen el día a día del plantel coinciden en que este encuentro representa la última oportunidad para corregir un año irregular, en el que el equipo no logró consolidarse ni ser protagonista del todo. Gallardo recupera nombres importantes, pero también afronta interrogantes: Enzo Pérez volverá al mediocampo, mientras que la duda pasa por la presencia de Kevin Castaño o Juan Carlos Portillo. En ofensiva, la dupla Driussi–Salas se perfila como fija, con Juanfer Quintero a cargo de la creatividad. La clasificación sigue viva, pero River ya no tiene margen para tropiezos.

Por Federico Barrios

Soy un periodista deportivo apasionado por el fútbol argentino y su cultura. A través de la escritura, mi objetivo es transmitir la emoción y la pasión que rodean a este deporte. He recorrido estadios, entrevistado a jugadores y compartido historias que capturan la esencia del fútbol en Argentina.