El cruce mediático entre Flavio Azzaro y Camila Galante, pareja de Leandro Paredes, volvió a encender el debate en el mundo del fútbol argentino. El periodista, reconocido hincha de Racing y habitual crítico del fútbol local, respondió con firmeza a los comentarios de la influencer, quien lo había calificado de “ridículo” y “buscador de fama”, tras los cuestionamientos de Azzaro hacia Paredes por su desempeño en encuentros importantes.
En diálogo con Azzstream, Azzaro aclaró su postura desde el inicio, dejando en claro que no tiene intención de generar un conflicto personal con la familia del jugador. “Yo jamás le contestaría a la mujer de un futbolista, diga lo que diga de mí. Y eso lo entiendo. Yo también tengo mi mujer y cuando me bardean a mí, a veces me limito a contestar y lo entiendo. Si en todo caso me contesta Paredes, pediría si le contesto o no”, expresó el comunicador.
El periodista explicó que sus críticas se enfocan exclusivamente en el rendimiento de Paredes dentro del campo de juego y en la imagen que transmite como futbolista profesional. “No es una cuestión con la familia ni nada que ver. Para mí, lo que yo dije no era contra la mujer ni mucho menos. Es más, lo dije 20 veces, seguramente algunos verán muchos recortes y no tienen por qué verme. Un jugador de Boca, que no ganó nada, que está pelotudeando en la revista Gente sacándose fotos y que sea la pareja del año tirando fachita, no va de la mano con mi forma de ver el fútbol”, detalló Azzaro.
Además, el periodista resaltó su perspectiva sobre la función de un volante central en un club de la magnitud de Boca: “Yo lo entiendo. El pibe es fachero y fácilmente podría ser modelo si no juega a la pelota. Entiendo lo que genera; además, ser el 5 de Boca es lindo, pero, para mí, el 5 de Boca tiene que pensar en ser tapa de una revista de fútbol. Si sos tapa de Gente, es cuando terminó el año. Esto es una cuestión mía y discúlpenme. Quizás sea de otra época, pero hay cosas que no corresponden”.
El cruce volvió a poner en el centro de la escena la relación entre el periodismo y las figuras públicas del fútbol, así como la delgada línea entre la vida privada y las críticas profesionales. Azzaro dejó en claro que su intención no es atacar personalmente, sino cuestionar lo que considera incoherente respecto a la imagen y el compromiso de un futbolista profesional de alto nivel.
