La derrota frente a Racing no solo dejó a Boca fuera de la competencia, sino que también provocó un fuerte remezón interno que puso en jaque el futuro de Claudio Úbeda. El entrenador quedó en el centro de la escena luego de un planteo táctico que generó cuestionamientos, especialmente por la salida de Exequiel Zeballos para el ingreso de Alan Velasco, un movimiento que desarticuló el ataque en un momento clave del partido y terminó incidiendo en el 1-0 final.
El impacto del resultado derivó en un interrogante que empezó a repetirse dentro del club: ¿seguirá Úbeda al frente del plantel profesional? El propio técnico no evitó la situación y dejó abierta la puerta a un cambio en su ciclo. “Vamos a pensar y ver cómo sigue todo”, reconoció, aclarando que en las próximas horas conversará con Juan Román Riquelme y Marcelo Delgado para analizar qué camino seguir. Ese encuentro, que está previsto realizarse en Boca Predio, aún no tiene un momento definido y tampoco se llevará a cabo durante el primer entrenamiento posterior al partido.
Lo cierto es que el escenario se transformó de manera abrupta. Antes del duelo ante la Academia, la decisión dirigencial era respaldarlo, incluso con la intención de sostenerlo de cara al próximo año. Sin embargo, la derrota desordenó los planes y abrió un debate interno que hasta hace pocos días no formaba parte de la agenda.
La resolución quedará en manos de Riquelme, quien seguirá de cerca este proceso para determinar si el entrenador continúa o si es momento de iniciar un nuevo ciclo. En este momento, no hay una definición firme y la sensación predominante es la incertidumbre, algo poco habitual en una estructura que suele tomar decisiones con rapidez.
Dentro del club resaltan que Úbeda aceptó hacerse cargo del equipo en un contexto extremadamente sensible, luego del fallecimiento de Miguel Ángel Russo, un gesto que fue valorado puertas adentro. Sin embargo, la eliminación parece haber acelerado cuestionamientos que estaban latentes y que ahora toman protagonismo.
En cuanto a su rendimiento, el entrenador acumula 8 partidos dirigidos, con 6 triunfos y 2 derrotas—siendo la caída frente a Racing la más dura por su significado deportivo y anímico. Pese a los buenos números, la realidad de Boca demuestra que las estadísticas rara vez alcanzan para sostener un proyecto cuando los momentos determinantes no se resuelven a favor.
Con un panorama tan tenso como abierto, las próximas horas serán claves para saber si Úbeda continúa sentado en el banco xeneize o si Riquelme decide encarar una reestructuración antes del inicio del próximo año futbolístico.
