Boca concluyó su temporada en la Reserva con una nueva consagración, esta vez en el Trofeo de Campeones, al imponerse 2-0 sobre Vélez en el estadio Florencio Sola. Apenas una semana después de haberse quedado con el Torneo Clausura, el conjunto conducido por Mariano Herrón volvió a mostrar solidez, personalidad y eficacia en los momentos decisivos para sumar una estrella más y reafirmarse como la institución con mayor cantidad de títulos recientes en la categoría.
El encuentro comenzó con un trámite parejo, con ambos equipos intentando imponer ritmo y presión alta en el mediocampo. Vélez, campeón del Apertura, encontró algunos espacios en el inicio, pero Boca respondió con intensidad y poco a poco logró asentarse en el juego. Cuando el primer tiempo se encaminaba al descanso, apareció la jugada que rompió la paridad: Iker Zufiaurre, siempre atento en el área, ganó de cabeza y marcó el 1-0 que cambió el rumbo del partido.
En el complemento, el Fortín adelantó sus líneas para buscar el empate y durante varios pasajes jugó cerca del arco de Leandro Brey. Sin embargo, la defensa xeneize se mantuvo firme y controló cada intento, obligando al rival a rematar desde posiciones incómodas. Boca esperó el momento indicado para salir rápido de contra y así encontró el golpe definitivo: Lautaro Bianco encabezó un ataque veloz y definió con precisión para sellar el 2-0 y asegurar la coronación.
La victoria no solo le entregó a Boca el trofeo que enfrenta a los campeones del año, sino que también le permitió cerrar el 2025 como el equipo más destacado de la categoría. Con un plantel joven que mostró madurez y un estilo bien definido, los dirigidos por Herrón completaron una campaña sobresaliente que consolida el trabajo realizado durante toda la temporada.
