Mientras Boca comienza a planificar el 2026 con la mira puesta en la continuidad del proyecto deportivo, una de las principales incógnitas del cierre del año gira en torno al futuro de Ander Herrera. La situación del mediocampista español, una de las incorporaciones de mayor jerarquía del último tiempo, quedó envuelta en un manto de dudas tras la información revelada por Leandro “Tato” Aguilera, quien dejó abierta la posibilidad de que el jugador no siga en el club e incluso evalúe el retiro.
En el seno de la dirigencia existe la intención de retenerlo y el contrato ofrece un respaldo formal, ya que contempla una extensión automática hasta diciembre de 2026. Sin embargo, el acuerdo incluye una cláusula que habilita a cualquiera de las partes a finalizar el vínculo de manera anticipada, sin consecuencias legales. Ese detalle contractual es el que hoy mantiene en suspenso la definición, ya que la decisión final dependerá exclusivamente de la postura que adopte el futbolista en las próximas semanas.
El contexto deportivo no es menor. Herrera atravesó una temporada compleja, marcada por reiterados problemas físicos que le impidieron tener continuidad. Las cinco lesiones musculares sufridas a lo largo del año redujeron notablemente su participación: apenas pudo estar presente en 17 de los 44 partidos que disputó Boca en la temporada, quedando al margen de compromisos determinantes como el repechaje de la Copa Libertadores, gran parte del Mundial de Clubes y un Superclásico ante River.
Cada regreso, no obstante, dejó sensaciones positivas. En el tramo final del Torneo Clausura, su ingreso desde el banco le aportó jerarquía y orden al equipo dirigido por Claudio Úbeda, convirtiéndose en una pieza influyente pese a no poder sostener regularidad. Esa dualidad entre calidad y fragilidad física es la que hoy lo lleva a replantearse el rumbo de su carrera profesional.
A los 36 años, el mediocampista se tomará vacaciones para reflexionar con calma y evaluar qué es lo mejor para su futuro. La incertidumbre se mantendrá, al menos, hasta el 2 de enero, fecha en la que Boca retomará los entrenamientos de pretemporada y en la que se espera una definición que despeje una de las grandes dudas del mundo xeneize.